Apacible, fácil y elegante. Así es Berna, la capital de Suiza, cuyo casco antiguo, abrazado con mimo por el río Aare, sorprende, y mucho, al visitante.

Berna

Modesta, pero fascinantemente majestuosa. Berna no se molesta en competir contra la célebre y ajetreada Zurich, ni contra la incuestionable belleza de Lucerna. Ella prefiere no dar mucha publicidad a sus encantos, hacer gala de sencillez y dejar así con la boca abierta al turista que llega, a menudo, sin grandes pretensiones.

Apenas basta con caminar un poco para dejarse deslumbrar por el precioso centro histórico de Berna, nombrado Patrimonio de la Humanidad. Con un curioso trazado medieval, este casco antiguo a modo de península fluvial al estar rodeado por un meandro del río Aare, es un auténtico paraíso pensado para el disfrute del peatón.

Los imprescindibles que ver en Berna

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Aquí te dejo algunos los lugares que ver en Berna para enamorarte perdidamente de la capital suiza y que se pueden ver perfectamente en un solo día. Pero si tienes muchos días en Suiza, te recomiendo hacer al menos una noche en Berna para poder disfrutarla con más calma, descubrir más rincones e incluso hacer alguna que otra excursión por los alrededores.

Y ahora sí, te doy la bienvenida a la ciudad de los osos y las fuentes.

Kramgasse, la arteria principal de Berna

Aunque modesta, Berna sí se siente orgullosa de tener la avenida comercial cubierta más larga de Europa conocida también como Lauben, nombre con el que se conoce a los soportales que jalonan hasta seis kilómetros de calle. Arcadas que no solo sirven para albergar tiendas, cafés y restaurantes, sino también para resguardar al visitante de la casi sempiterna lluvia de Berna y del sol en verano.

El tramo más famoso de Lauben es la que va desde la estación de tren hasta el puente Nydeggbrücke, concretamente Kramgasse. Si buscas el corazón de Berna, aquí lo encontrarás porque es en Kramgasse donde late esta ciudad.


Pasea sin prisa por esta arteria histórica y comercial en la que están prohibidos los coches e irás encontrándote más atractivos: sótanos históricos con bodegas a las que se accede desde unas curiosas puertas de madera que se abren en el suelo, elegantes boutiques, animadas terrazas en las que degustar los famosos chocolates suizos, escaparates en los que husmear y bicis por doquier.

Seguir los pasos de Einstein

¿Sabías que en Berna fue donde el prestigioso científico alemán formuló la teoría de la relatividad? Hoy en día es posible visitar la casa de Albert Einstein en el número 49 de Kramgasse, a unos pasos de la torre del reloj. Allí, en un apartamento de la segunda planta, estuvo viviendo de alquiler, entre 1903 y 1905, junto a su mujer Mileva y su hijo Hans Albert.

Ahora puedes ver una recreación de la vivienda, así como acceder a una exposición sobre su biografía y sus trabajos. La casa de Albert Einstein está abierta de 10 a 17 horas. La entrada cuesta 7 CHF para adultos, 4 CHF entre los 8 y los 15 años y 5 CHF si tienes la Swiss Travel Pass.

escultura de Einstein en Berna

También puedes ir a saludar al científico y sentarte a su lado un ratito en un banco. Para hacerlo tendrás que ir hasta Rosengarten, el jardín de las rosas, donde hay una escultura que homenajea y recuerda su paso por Berna.
Además, desde allí, tendrás la más bella panorámica de Berna de fondo bañada por el río Aare. Rosengarten está especialmente bonito en primavera coincidiendo con la floración, pero las vistas merecen la pena todo el año. Es un buen lugar para hacer un descanso, comer en el restaurante homónimo y, si vas con niños, disfrutar de verlos jugar en el parque infantil que hay.

Fuentes y más fuentes

Uno de los iconos de Berna son, sin duda, sus originales fuentes que dan una personalidad especial a la capital suiza. Hay cerca de un centenar repartidas por la ciudad, pero en el centro histórico de Berna destacan unas trece fuentes históricas. Estas son especialmente llamativas por su ornamentación renacentista y por representar figuras de la cultura popular, protagonistas de fábulas o personajes históricos.

fuentes de berna

Doce de las fuentes más destacadas de Berna salieron de manos del escultor alemán Hans Gieng que les dio forma allá por el siglo XVI. Él es el autor, por ejemplo, de Kindlifresserbrunne, más conocida como la fuente del ogro, ubicada en Kornhausplatz. Esta famosa fuente de Berna representa a un temible ogro comiéndose un bebé mientras sostiene en las manos a otros niños.

Berna: fuente del ogro

Muy famosa es también la fuente Zahringer en la que se ve a un oso protegido con armadura medieval y el estandarte de Berna. Data de 1535 cuando se levantó como homenaje a Berchtold von Zähringer fundador de Berna quien, según la leyenda, tuvo que disparar a un oso cuando buscaba allí el emplazamiento para levantar la ciudad.

Berna: fuente del oso

¿Sabías que el agua de estas fuentes es potable? Aprovecha no solo para admirarlas, sino para rellenar tu botella y recrear esos momentos cuando las fuentes de Berna eran punto neurálgico de encuentro de los habitantes de la ciudad para diversas tareas.

Zytgloggeturm o torre del reloj

Esta es una de las torres más bonitas de Berna y la que da comienzo a la famosa avenida Kramgasse. Es además la memoria viva de que Berna fue una ciudad amurallada, ya que esta torre, que data del S. XIII era una de las puertas defensivas de acceso a la ciudadela.

Que ver en Berna: torre del reloj

La torre también hizo funciones de cárcel al albergar una prisión para mujeres durante alrededor de u siglo, hasta que en el S. XV sufrió un devastador incendio. Fue tras este trágico suceso, cuando se instaló el primero de los dos relojes que hoy siguen decorando la fachada principal de la torre.

Uno de ellos es un reloj astronómico increíble que, a día de hoy, hace que esta construcción sea una de las más fotografiadas de Berna. Aproximadamente, unos cuatro minutos antes de la hora en punto, se pone en marcha el ‘espectáculo’ durante el que, como no podía ser de otro modo, aparece en escena de la figurita de un oso con una espada, entre otras muchas como el gallo que cacarea cuando la aguja llega a en punto.

torre del reloj de Berna

Si quieres ver de cerca el funcionamiento y los engranajes de este reloj justo cuando está en ese momento mágico del desfile de figuritas, puedes hacerlo con esta visita guiada a Zytgloggeturm que te lleva al interior de la torre. Además, tendrás la oportunidad de ascender por los 130 escalones que llevan por el interior hasta una plataforma que hace las veces de mirador.

Catedral de Berna

Otro de los imprescindibles que ver en Berna es su catedral, una delicia de estilo gótico tardío que atesora el título de ser el templo religioso más alto de Suiza gracias a los 100 metros de altura que alcanza la aguja de su torre. Una curiosidad es que la construcción del campanario estuvo cerca de tres siglos parada porque al llegar a los 60 metros se temía que si se continuaba no se mantuviera en pie porque no se confiaba en los cimientos. Fue ya en 1893 cuando logró finalizarse y llegar a la imponente altura de la que hace gala en la actualidad.

torre de la catedral de Berna

Eso sí, no te dejes eclipsar por su torre y presta también atención a la representación del juicio final que te da la bienvenida encima de la puerta de acceso principal. La entrada es gratuita, solo has de pagar 5 CHF si quieres enfrentarte a los más de 300 escalones que te llevan a lo más alto de la torre. Ojo que la subida no es apta para quienes sufren claustrofobia, pero las vistas, desde luego, merecen la pena.

Hay una explanada inmensa que rodea la catedral de Berna. Cuando yo la visité, tuve la suerte de que allí se celebrara una feria medieval que le dio un punto todavía más especial a la ciudad. Este lugar es elegido para llevar a cabo no solo esa feria, sino muchos otros eventos, desde el mercadillo navideño a los mercados semanales que los martes y los sábados llenan la plaza de la catedral de flores, comida y alimentos frescos.

Bundeshaus

El elegante edificio del palacio federal no te pasará desapercibido durante tu escapada a Berna gracias, en parte a su gigantesca cúpula verde.

palacio federal de Berna

Si decides no entrar y quedarte fuera, lo más probable es que algo esté sucediendo fuera que llame tu atención. Y es que en 2003, Bundesplatz se remodeló por completo creando un espacio diáfano al aire libre donde ‘ocurren cosas’ como los mercados matutinos de los martes y los sábados.

Si vas en verano, aprovecha para refrescarte cruzando entre los 26 chorros, uno por cada cantón suizo, que emergen del suelo creando unos divertidos juegos de agua. En invierno, en la fachada del palacio se proyecta un espectáculo de luces y sonido con tres pases a las 19, las 20 y las 21 horas. También en invierno se monta aquí otro mercadillo navideño

Saludar a los osos en Barenpark

Sí, osos de verdad y no los de las fuentes o el que aparece en el reloj astronómico. A estas alturas, ya te habrás dado cuenta de que los osos forman parte de la seña de identidad de Berna, son su símbolo más preciado, están en su bandera, en su escudo, en la leyenda sobre la fundación de la ciudad y son el origen de su nombre.

Por eso no es de extrañar (aunque a mí sí me extrañó) que una colonia de osos viva en Berna, en Bärenpark, un foso a orillas del río Aar. Al parecer, este animal siempre vivió en la zona, pero desde 1513 empezaron a recluirlos a modo defensivo y símbolo de poder, hasta que terminó en convertirse en tradición.

Hasta 1857 estos animales estuvieron ubicados en pleno centro histórico para luego trasladarse a su ubicación actual. Actualmente, todavía puedes ver osos en Berna, concretamente en Bärenpark, un foso a orillas del río Aar. Solo tienes que cruzar el puente Nydeggbrücke para llegar a Barenpark, unas instalaciones gratuitas y abiertas las 24 horas del día por la que estos gigantes plantígrados andan a sus anchas, o al menos a las anchas que les permiten los 5.000 metros cuadrados de extensión que tiene el parque.

Museo Zentrum Paul Klee

Si tienes más de un día para visitar Berna, una buena idea es acercarse a descubrir la cara más moderna de la ciudad en el museo Zentrum Paul Klee. Esta galería está ubicado en un impresionante edificio vanguardista con tres olas de acero y cristal, diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano.

Dentro, disfruta de la obra del célebre pintor suizo Paul Klee cuyo estilo artístico influenciado por el surrealismo, el cubismo y el expresionismo fue tan especial y personal que no termina de encuadrarse en ninguna corriente concreta. El precio de la entrada es de 20 CHF los adultos o gratis si tienes el Swiss Travel Pass

Cómo llegar a Berna

Aunque Berna tiene aeropuerto, actualmente no hay vuelos directos desde España. La vía más rápida y barata, porque es más sencillo encontrar vuelos de bajo coste, es volar al aeropuerto de Basilea y desde allí tienes solo una hora de tren directo hasta tu destino final. Además, el tren te deja ya en pleno centro.

Otra vía para llegar es volar a Zurich, donde coger también el tren que te lleva a Berna en torno a una hora. También sería posible hacerlo desde Ginebra, pero te llevará el doble de tiempo.

Si has optado por alquilar coche, también puedes conducir desde cualquiera de estos tres aeropuertos. Recuerda que para poder transitar por las autopistas de Suiza necesitas un impuesto anual que recibe el nombre de vignette o viñeta, cuesta 40 CHF, se compra en las gasolineras o en las fronteras y se pega bien visible en el cristal del vehículo.

cómo moverse en Berna

En el caso de que prefieras moverte por Suiza en tren, te recomiendo comprar el Swiss Travel Pass, un bono de transporte que da derecho a usar la red de transporte público del país, incluidos varios barcos, además de descuentos en trenes de montaña y funiculares, acceso gratuito a cerca de 500 museos y lugares de interés. Además, te permite montar en los buses y tranvías, en este caso de Berna.

Una última opción para llegar a Berna es coger la excursión a Berna desde Zurich durante un día entero que además de la visita guiada a la capital suiza, incluye otros puntos de interés por el camino como, por ejemplo, la visita a una vaquería.

Dónde dormir en Berna

Dormir en Berna es caro. Sinceramente, alojarte en Suiza es muy caro. El único modo de abaratar esta partida del presupuesto es buscar hoteles con toda la antelación posible para poder encontrar precios algo más económicos.

fachadas de Berna

Pero si de verdad quieres minimizar prácticamente hasta casi 0 euros la partida de alojamiento en tu visita a Berna, te recomiendo buscar una casa de intercambio. ¿No sabes de qué te hablo?

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Pero si prefieres un hotel o un apartamento, te propongo dos opciones para dormir en Berna que tiene buena relación calidad precio. Además, que sepas que por alojarte en los hoteles de Berna es muy habitual que te incluyan gratis una tarjeta transporte para moverte sin coste por la ciudad.

fachadas de Berna

Si quieres alojarte en pleno corazón de Berna, una buena elección es el Best Western Plus Hotel Bern. EN el caso de que prefieras un apartamento con cocina y más espacio, echa un vistazo al Heart of Bern que también tiene una ubicación estupenda.

Podrás ahorrar dinero sin moverte del centro quedándote en Bern Backpackers Hotel Glocke junto a la torre del reloj. Si no te importa compartir baño, te saldrá más barato todavía, aunque también hay habitaciones con baño privado.

Dónde comer en Berna

La oferta gastronómica es de lo más variada, así que no tendrás problema a la hora de elegir dónde comer en Berna. Yo solo puedo hablarte del único restaurante que probé. Almuerza con vistas a los tejados de Berna y, sin que tus bolsillos tiemblen, en el restaurante Grosse Schanze (Parkterrasse 10), junto a la estación de tren. Tiene un menú de mediodía básico, pero suficiente, por unos 15€ lo que ya os adelanto que es un precio bastante bueno para Suiza.

Que ver en los alrededores de Berna

Soleura


La coqueta ciudad de Soleura, o Solothurn, a sólo media hora de Berna, es una pequeña joya que pasa desapercibida para la mayoría de los turistas. No caigas en el error y guarda tiempo para descubrir la ciudad barroca más bella de toda Suiza. En cuanto cruces la puerta medieva fortificada de Basilea, creerás haber cambiado de país. La bella escalinata que da acceso a la elegante catedral St. Ursen te traslada de inmediato a Italia.

Torre del reloj de Soleura en Suiza

Lánzate a andar por su pintoresco casco histórico peatonal plagado de coloridas fuentes al estilo de las de Berna e iglesias y disfruta de su animado ambiente a orillas del río Aare. Otra de las cosas que tiene en común con Berna es una torre con reloj incluido. Aquí sí te recomiendo un restaurante de comida suiza tradicional que me encantó. Se llama Jägerstübli (Stalden, 6), tienen una fondue de queso deliciosa a precios más o menos razonables.

Interlaken

Merece muchísimo la pena acercarse a una de las regiones más bellas de todo el país con lagos, picos de montaña míticos como el Jungfrau, entre otros, cascadas por doquier en Lauterbrunnen y paisajes de postal increíbles. Hay muchísimo que ver en Interlaken, así que en este caso, para explorar la zona a fondo, hablamos de más que una excursión desde Berna. Si tienes poco tiempo, te recomiendo parar en Thun, una ciudad medieval con castillo incluido perfecta para ir y volver en el día desde Berna.

Lucerna

Un poquito más lejos, a algo más de una hora en tren directo, te espera la deliciosa Lucerna con sus puentes techados, sus cisnes navegando en el Lago de los Cuatro Cantones y dos cumbres imprescindibles de Suiza como son el Pilatus y el Rigi.

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