Crucero lago leman
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Qué ver en Ginebra para no perderte nada (precios verificados en 2026)

10 lugares que ver en Ginebra y ¡mucho más!

Ginebra, situada a orillas del majestuoso Lago Lemán, es una ciudad suiza que combina a la perfección el encanto histórico de su casco antiguo con la modernidad. Conocida como la sede europea de las Naciones Unidas y hogar de la Cruz Roja, Ginebra es un centro diplomático y financiero global que hace que gran parte de sus habitantes sean de fuera. Pero esto no es nuevo ya que, por su pasado, esta ciudad tiene un largo historial acogiendo inmigrantes. Pero aunque tiene muchas curiosidades por contar, toca centrarse en esos sitios que ver en Ginebra, así como otra info de interés para que te sea más sencillo organizar tu visita.

Lo imprescindible de Ginebra en 30 segundos

Precios y horarios verificados en 2026. Si vas con prisa, esto es lo que necesitas saber antes de seguir leyendo.

  • Cuántos días: con uno ves el centro, pero Ginebra rinde de verdad con tres o más usándola de base para una excursión grande.
  • Mi truco: comer en la buvette de los Bains des Pâquis, en pleno lago frente al Jet d’Eau, por unos 15 francos. En una de las ciudades más caras del mundo, eso es oro.
  • El transporte te sale gratis: al alojarte te dan la Geneva Transport Card, que cubre tranvía, bus, los barquitos amarillos y el tren del aeropuerto durante toda la estancia.
  • Top 5: Jet d’Eau, casco antiguo con la Catedral de San Pedro, Bains des Pâquis, Museo de la Cruz Roja y el CERN (gratis, pero hay que registrarse).
  • Lo mejor es gratis: el Jet d’Eau, el Muro de los Reformadores, el Museo Ariana y los paseos del lago no cuestan nada, y los museos municipales abren gratis el primer domingo de mes.
  • Mejor época: de junio a septiembre, cuando el lago está para bañarse y las terrazas y los baños funcionan a pleno rendimiento.

Dónde dormir en Ginebra

apartamentos hotel adina ginebra

Antes de contarte todo lo que ver en Ginebra, ficha dónde dormir. Durante mi estancia en Ginebra me alojé en los apartamentos Adina Geneva que me parecieron super acertados. Aunque no están en el centro histórico de la ciudad (los precios ahí se disparan) tienes una parada de tranvía en la puerta que te lleva directo al casco antiguo en unos 15 minutos. Además están muy cerca del aeropuerto pero no tanto como para que sea molesto. La ubicación, en un barrio nuevo, me gustó mucho porque era tranquilo, pero había muchas opciones de restaurantes cerca y  además había un Lidl justo debajo que venía genial para ahorrar algo en las cenas. Si vas a viajar a Suiza con niños, este hotel es muy buena opción porque tiene dos parques infantiles muy cerca y bastantes familias que viven allí.

Yo me quedé en un apartamento con cocina y salón de estar, además de la habitación y el baño. Destaco que estaba todo súper nuevo, las instalaciones son muy moderna y me resultó muy cómodo. Además, el desayuno estaba delicioso y era muy completo. Si le sumas que tenía gimnasio y sauna, el resultado es que, por supuesto, lo recomiendo. Otra ventaja es que el hotel Adina Geneve es de lo que te regalan la tarjeta de transporte para moverte gratis por la ciudad los días de tu estancia.

Si buscas algo en pleno centro para poder ir caminando a gran parte de los lugares de interés que ver Ginebra, echa un vistazo al  Rhodania Boutique Hotel que está al lado de la estación de tren central, Cornavin.  Tiene muy buenas opiniones, es bastante moderno y su precio no es tan excesivo como otros.

Si vas a viajar a Suiza en familia, una muy buena opción para alojarse es en el Meininger Hotel Genève Centre Charmilles porque esta cadena de hoteles suel ser bastante kids friendly ya que ofrece zonas comunes por ejemplo con mesas de ping, pong, cocina compartida para poder hacer desayunos y cenas ahorrando algo de dinero e incluso una zona de lavandería que cuando vas con peques siempre es bienvenida.

10 lugares que ver en Ginebra

Toma nota que te cuento los lugares imprescindibles que ver en Ginebra para disfrutar al máximo de este destino. Son muchos los viajeros que vuelan aquí directamente cuando van a viajar a Suiza No osbtante, te diré que si va a ser tu primera vez en este espectacular país alpino y también buscas los paisajes, yo lo combinaría sin duda con Interlaken como destino para pasar más noches y desde el que hacer excursiones de todo tipo. 

Pero ojo que también hay cosas interesantes que ver en los alrededores de Ginebra, pero te las cuento un poco más abajo.

Si dudas sobre cuántos días pasar en Ginebra la respuesta es que depende de lo que quieras ver y cómo quieras organizarte. Yo estuve tres noches, pero uno de los días lo pasé fuera bordeando el Lago Leman, pasando junto a Lausanne, Montreux, Vevey y el castillo de Chillon, para subir por fin a la cima del Glacier 3.000.

Y ahora sí, sigue que te cuento qué ver en Ginebra basado en mi propia visita a la ciudad sola y sin mis tres hijos (así que me cundió bastante).

Itinerario de un día en Ginebra (y por qué yo me quedaría tres)

Te dejo una ruta caminable con lo que yo vi, por si vas justo de tiempo. Pero antes te aviso de una cosa: con un día ves lo emblemático y poco más. Si puedes, quédate tres o más y usa Ginebra como base.

Con tres días te da para la ciudad, para los museos del barrio internacional y para una excursión grande, que es donde está la gracia de estar aquí. Con uno solo vas corriendo.

Por la mañana: desayuna o date un baño en los Bains des Pâquis con el Jet d’Eau enfrente, sigue el paseo del Quai du Mont-Blanc y cruza el lago en mouette hasta la otra orilla. Ahí te esperan el Jardin Anglais con el Reloj de Flores y el Jet d’Eau de cerca.

A mediodía: sube al casco antiguo. Catedral de San Pedro (y su torre, si te apetece el panorama), Place du Bourg-de-Four, la Maison Tavel y la Rampe de la Treille. Come por la Vieille Ville.

Por la tarde: baja al Parc des Bastions para ver el Muro de los Reformadores y el ajedrez gigante, márcate la ruta de chocolaterías y cierra con un crucero corto por el lago o simplemente con el atardecer desde la orilla.

Si tienes un segundo día, vete al barrio internacional: Palacio de las Naciones (con reserva y pasaporte) y Museo de la Cruz Roja. Y si te sobra un tercero, ya es excursión: Glacier 3000, Annecy, Chamonix, el Salève o el Moléson.

Aquí tienes el mapa para situarte. El centro es pequeño y casi todo lo de la mañana y la tarde se hace andando.

Jet d’Eau, el símbolo de Ginebra

que ver en ginebra: Jet D'Eau

El Jet d’Eau es, sin duda, el símbolo más icónico de Ginebra Suiza. Este impresionante chorro de agua, ubicado en el lago Leman, alcanza una altura de 140 metros y es visible desde numerosos puntos de la ciudad. Sin duda, uno de los planes que hacer en Ginebra es caminar por la pasarela que se interna en el lago para pasar debajo de esta curiosa ‘cascada’ de agua y llegar incluso si quieres hasta el pequeño faro que hay al final. Yo lo hice y acabé calada, para qué te voy a engañar. Según cómo sople el viento el chorro te cae encima entero, así que ve dispuesto a mojarte. Mucha gente ni sabe que se puede caminar por debajo, y es de las cosas más divertidas que hacer en Ginebra.

El origen de este brutal chorro se remonta a 1886 cuando se abrió uno, en otro punto de la ciudad, para reducir la presión excesiva del agua como válvula de seguridad para la estación hidráulica. Esa pequeña obra de ingeniera despertó tanto interés entre los habitantes que acudían a contemplarlo en masa que, años más tarde, en 1891, se decidió trasladarlo a su ubicación actual dentro del lago para convertirlo en atracción turística. Hoy 133 años después es una de las primeros lugares que ver en Ginebra para la mayor parte de los turistas.

Jet d'Eau en Ginebra

El paseo para llegar hasta el Jet D’Eau a orillas del lago es ya otra bonito plan que hacer en Ginebra porque tienes más de una terraza donde tomarte algo para contemplar este hipnotizante chorro, ver los barcos pasar o admirar a los cisnes.

Y si vas en verano, aprovecha para darte un chapuzón en la zona de baño que hay pegada a la pasarela de acceso al Jet d’Eau. Te la cuento un poco más abajo.

Jardin Anglais con su Reloj de Flores

que ver en ginebra: reloj de flores

Muy cerca del Jet d’Eau, a un agradable paseo junto a la orilla del lago, llegas al Jardin Anglais, jardín inglés, un rincón precioso para sentarse a descansar a la sombra de los árboles entre fuentes y esculturas. Este es un buen lugar para contemplar la vida local, pero también donde encontrar uno de los imprescindibles que ver en Ginebra: el Reloj de Flores.

Esta gigantesca obra maestra de la horticultura y la relojería se construyó en 1955 como homenaje a la célebre industria relojera suiza. El diseño, con cerca de 6.500 flores y plantas, va cambiando cada temporada para adornar la estructura de 5 metros de diámetro que tiene el reloj.

Otra curiosidad es que la aguja del minutero mide dos metros y medio de largo,  siendo la más larga del mundo en un reloj de este tipo. Por supuesto, marca la hora exacta haciendo honor a la famosa precisión suiza.

Detrás del reloj, hay una gran noria desde donde tener vistas de lujo del lago Leman y del centro de Ginebra.

Casco antiguo de Ginebra

Torre miedieval en el casco antiguo de Ginebra Suiza

Si tienes poco tiempo, algo que sí o sí tienes que ver en Ginebra es su casco antiguo o Vieille Ville. Un pequeño pero coqueto entramado de  calles adoquinadas y encantadoras plazas con bonitos detalles medievales donde, por supuesto, hay también espacio para el lujo y la elegancia que son una de las señas de identidad de la ciudad. 

Aquí, podrás visitar la Catedral de San Pedro, una construcción gótica del S. XII con una impresionante torre desde donde se obtienen vistas panorámicas de la ciudad. La entrada a la catedral es gratis, pero sí has de pagar para subir a la torre: 7 francos, 5 si tienes más de 65 y 4 los jóvenes. Ten en cuenta que el acceso a las torres cierra media hora antes que la catedral.

En el S.XVI pasó a manos protestantes y eso hizo que perdiera su condición de catedral (aunque hoy en día se le nombre así) para ser un templo donde se eliminaron multitud de elementos católicos como el propio altar, ya que todo aquello que no tenía una utilidad real era denostado. Sí se mantuvieron, sin embargo, las vidrieras del S. XV porque servían para proteger del viento. También se terminó escodiendo la fachada gótica de la catedral tras una nueva fachada con columnas a imitación de un templo romano.

Uno de lo elementos interesantes que puedes ver dentro de este templo protestante es la silla del mismísimo Juan Calvino desde la que promulgaba su doctrina del puritanismo. Recordemos que por aquella época, siglo XVI el protestantismo prohibió en Ginebra cualquier atisbo de teatro, baile,juego y cultura.

    Capilla de los Macabeos, uno de los imprescindibles que ver en Ginebra

    Por suerte, algo que no pudieron destruir fue la preciosa capilla funeraria que el cardenal Jean de Brogny mandó construir en 1.400 para albergar su tumba en un lateral de la catedral de San Pedro. Los protestantes decidieron pintarla de blanco y convertirla en un depósito. Más tarde pasó a ser un colegio donde en el siglo XIX unos alumnos rascaron la pintura blanco dejando al descubierto los majestuosos frescos de la que hoy se conoce como Capilla de los Macabeos, sin duda, uno de los rincones más bonitos que ver en Ginebra.

    Ficha los horarios para poder entrar al interior de la catedral de Ginebra: de lunes a sábado, de 10:00 a 17:30 y los domingos de 12:00 a 17:30 horas.

      Al lado de la catedral, hay muchos más rincones que ver en Ginebra como la terraza mirador de Agrippa desde donde se ve el chorro del agua del lago y la iglesia de la Madeleine convertida en templo por los protestantes por eso no verás en ella ninguna cruz ni se conserva el ‘santa’ en el nombre.  En verano, se organizan conciertos de jazz en este pequeño jardín.

      Ahí sale el estrecho pasaje cubierto Degrés de Poules que une la catedral con otro lugar que ver en Ginebra la coqueta plaza Place du Bourg-de-Four, la plaza más antigua de la ciudad. 

      Desde ahí, puedes seguir paseando por la pintoresca calle del Hôtel-de-Ville que lleva hasta el ayuntamiento donde te espera una bonita escalera en espiral.

      Muy cerca, en la calle Rue du Puits-Saint-Pierre, tienes el museo Maison Tavel donde sumergirte en el pasado, incluso hasta la época romana, y descubrir que Ginebra fue una ciudad amurallada gracias a una gran maqueta que muestra el estado de la ciudad en 1850. Este museo, instalado en un singular edificio medieval del S. XIV con un pequeño torreón, es gratuito así que, si vas bien de tiempo, o te pilla la lluvia es un buen plan que hacer en Ginebra. Abre de martes a domingo de 11:00 a 18:00 horas.

      Antes de dejar el casco antiguo, tómate un descanso a espaldas del Hôtel-de-Ville donde te espera la Rampe de la Treille un mirador en un paseo peatonal de lo más tranquilo que, además de vistas a los tejados de Ginebra, y con suerte, en un día claro, a los Alpes, tiene un par de peculiaridades que lo hacen más especial.

      Por un lado, allí encontrarás el banco de madera más largo del mundo. Construido en 1767, se ha sido ampliado a lo largo de los siglos hasta llegar a los 120 metros que mide en la actualidad. Siéntate allí y busca un gran castaño con nombre propio, Le marronnier de la Treille, que es una de las cosas más curiosas que ver en Ginebra. No por el árbol en sí, que es un ejemplar muy antiguo, sino por la tradición que lo rodea. Cada año, un funcionario de la ciudad, conocido como el Saigneur de la ville, observa el primer brote del castaño y registra la fecha que es publicada en la prensa local. Esta tradición data de 1818 y es una manera simbólica de marcar el comienzo de la primavera en la ciudad.

      Si vas a Suiza con niños y haces parada en Ginebra que sepas que aquí tienes un pequeño parque de madera para que juegen.

      El Parc de Bastions y el Muro de los Reformadores

      Muro de los Reformadores en Ginebra Suiza

       Justo debajo de La Rampe de la Treille, se encuentra uno de los parques más apacibles que ver en Ginebra: el Parc de Bastions. Durante la Edad Media, Ginebra estaba rodeada por murallas y bastiones. Con el tiempo, las necesidades defensivas fueron desapareciendo, y las fortificaciones se derribaron en 1850 para permitir la expansión urbana. Así, lo que antes era una zona militar se convirtió en un hermoso parque, diseñado en un estilo típico de jardines botánicos, con grandes avenidas arboladas y zonas de paseo que recibió el nombre de Parc de Bastions

      Allí está uno de los rincones que ver en Ginebra que no te puedes perder, el Muro de la Reformadores, un impresionante monumento de 100 metros de largo y 9 metros de altura que conmemora el movimiento de la Reforma Protestante. Se inauguró en 1909 y rinde homenaje a los principales líderes de este movimiento religioso que tuvo un impacto profundo en Ginebra y en Europa. A ellos, Juan Calvino, Guillermo Farel, Théodore de Bèze y John Knox, los verás representados en cuatro esculturas de 5 metros de altura cada una esculpidas en piedra caliza.

      Durante mi visita a Ginebra pasé dos veces por este parque. La primera durante una interesante visita guiada por Ginebra . La segunda ya por mi cuenta para disfrutar con más calma y me encontré con un festival con actuaciones de música en directo y food trucks donde comí por poco dinero mientras disfruté del ambientazo local y familiar.

      Aquello fue de lo mejor del viaje, y mira que no estaba en ningún plan. Había escenarios con música en directo, familias sentadas en el césped y una fila de puestos de comida. Cené una salchicha a la brasa enorme y un gofre con chocolate de postre por 12 francos en total, entre concierto y concierto.

      No sabría decirte si se repite todos los años ni en qué fechas, así que mira la agenda de la ciudad cuando tengas tus días. Si coincides, cena ahí: es la forma más barata y más divertida de cenar en Ginebra.

      Y si te va el ajedrez, en este parque están los tableros gigantes donde siempre hay partida y público opinando.

      La Jonction

      La Junction en Ginebra

      Uno de los puntos más curiosos que ver en Ginebra es, sin duda, La Jonction que es como se llama a la confluencia de los ríos Ródano y Arve, cada uno con aguas de colores muy diferentes. Puedes ver este espectáculo natural donde la corriente turquesa del Ródano, que divide la ciudad en dos, se mezcla con las aguas más bravas y marrones del Arve. El mejor lugar para contemplar este juego acuático y cromático es desde lo alto del viaducto homónimo, el pointe de La jonction, donde peatones y trenes comparten espacio.

      Para llegar andando hasta el centro de este puente, según cuál sea tu origen, puedes coger los buses 7 o 9 bajándote en la parada Contract Social, o bien si llegas por la otra orilla los buses 2 o 19 parando en Claire Vay. Eso sí, ten en cuenta que no hay mucho más que ver alrededor así que valora la visita en función del tiempo que tengas.

       

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      Palacio de las Naciones Unidas

      Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza

      Ya que vas a visitar Ginebra aprovecha para entrar en un lugar único como es el Palacio de las Naciones, sede de la ONU, ubicado dentro del enorme Parque Ariana. Pero entrar no es tan sencillo dado que el cupo para las visitas guiadas se agota muy rápido, así que si te interesa haz la reserva con suficiente antelación en esta página oficial. Ten en cuenta que no podrás comprar ningún tipo de entrada allí.

      La visita guiada al interior del Palacio de las Naciones dura una hora y suele hacerse en inglés. Cuesta 25 CHF por adulto, 22 CHF para universitarios, personas mayores y personas con discapacidad, 14 CHF los jóvenes de 14 a 17 años y 13 CHF los niños de 6 a 13.

      Si has conseguido plaza, ten en cuenta que has de llegar con 30 minutos de antelación y llevar tu pasaporte o documento de identidad. La entrada para estas visitas se hace por la Puerta de Pregny  en el número 14 de la  Avenue de la Paix. Para llegar,  puedes coger el bus de las líneas 8, 20, 22 y 28 y bajarte en la parada de Appia.

      Si te quedas sin plaza, como me pasó a mí por no ser previsora, te queda la opción de ver el Palacio de la Naciones desde fuera. Para hacerlo, te recomiendo ir a la otra entrada conocida como Puerta de las Naciones para asomarte a la famosa avenida de las banderas, puerta de reja mediante, y hacerte una foto con el cártel. Si decides ir hasta allí puedes llegar en el tranvía  15 o en cualquiera de esta líneas de bus, 5, 8, 11, 22, 28 y F, bajándote en la parada Nations.

      Escultura Silla rota en Ginebra

      Justo enfrente de esta fastuosa entrada repleta de las 193 banderas de los Estados miembros de la ONU y 2 de los  Estados observadores (Palestina y la Santa Sede), tienes otro punto interesante que ver en Ginebra. Es la silla rota de Daniel Bernet, una escultura gigantesca de 12 metros de alto rodeada por chorros de agua que salen del suelo. Fue inaugurada en 1997 para llamar la atención sobre la problemática de las minas antipersona y los restos explosivos de guerra coincidiendo con las negociaciones que llevaron a la firma del Tratado de Ottawa, que prohíbe el uso, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersona.

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      Museo de la Cruz Roja y la Media Luna

      Que ver en Ginebra: Museo de la Cruz Roja y la media luna

      El Museo Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es uno de los lugares más emblemáticos que ver en Ginebra. A mí personalmente me gustó mucho, me pareció una visita muy interesante incluso para hacer con niños ya que tiene partes interactivas y es una gran oportunidad para hablarles de los derechos humanos. Eso sí, si eres de los que se emociona fácilmente prepárate para soltar alguna lagrimilla porque todo lo que cuenta toca el corazón. Además, tiene un café muy agradable para tomar algo que cuenta con unas mesitas para los más peques. 

      Este museo se encuentra junto ubicado en Avenue de la Paix 17, junto a la sede de la Cruz Roja Internacional, la organización fundada en Ginebra en 1863 por Henry Dunant, quien recibió el primer Premio Nobel de la Paz por su trabajo. El edificio no es muy grande así que se ve realtivamente rápido (aunque puedes entretenerte todo lo que quieras) y puedes combinarlo con el Palacio de Naciones Unidas y el museo Ariana, ya que ambos están a un corto paseo a pie. 

      Museo de la Cruz Roja en Ginebra, Suiza

      El precio general de la entrada al museo es de 15 francos, aunque hay entrada reducida a 10 francos para personas mayores y estudiantes. Los menores de 12 años y los poseedores del Swiss Travel Pass entran gratis.  Merece muchísimo la pena coger la audioguía por sólo 2 francos para comprender bien toda la historia que hay detrás de esta organización humanitaria. 

      El horario es de 10 a 17 horas de martes a domingo, aunque los jueves abre hasta las 20. Los lunes cierra, igual que el 24, el 25 y el 31 de diciembre y el 1 de enero.

      El mejor modo de llegar desde el centro de Ginebra es en autobus, las líneas 8, 20 y 60, bajándote en la parada Appia. Si te pilla mejor el tranvía, líneas 15 o 18, también sirve bajándote en Nations, aunque te deja un poquito más lejos.

      Museo Ariana

      Interior del museo Ariana en Ginebra

       El guía con el que hice la visita por el casco antiguo de Ginebra me recomendó visitarlo, ya no por lo que guarda, sino por el lugar en sí. Y es que te encontrarás un elegante edificio que combina elementos de la arquitectura barroca y neoclásica con un curioso punto protestante. Tampoco es que sea impresionante, pero sí es cierto que es bonito. En su interior, se encuentra una de las colecciones más completas de cerámica y vidrio de Europa que comenzó el fundador del museo Gustave Revilliod, quien por cierto puso al museo el nombre de su madre, Ariana.

      Sinceramente, lo que más me gustó del museo, además de algunas piezas concretas muy curiosas, es la historia de Gustave, un particular Willy Fog que en 1.880, cuando tenía 70 años, decidió embarcarse en una vuelta al mundo durante la que fue recopilando muchas de las obras de este museo que terminó donando a la ciudad de Ginebra a cambio de que la entrada fuera totalmente gratis. Así sigue siendo, así que este es uno de los lugares que ver en Ginebra sin pagar nada. 

      Ficha el horario antes de ir, que aquí hay trampa: abre de martes a domingo, de 10 a 17 horas, y los lunes cierra. La colección permanente es gratis todo el año; solo se paga por las exposiciones temporales, que además son gratuitas el primer domingo de mes como en el resto de museos municipales.

      Museo CERN, un imprescindible que ver en Ginebra

      Exposición del museo CERN en Ginebra Suiza

      En Ginebra hay muchos museos gratuitos y, sin duda, uno de los que bajo mi punto de vista, más merece la pena es este gigante de la ciencia. El museo CERN Science Gateway  gira en torno al la Organización Europea para la Investigación Nuclear donde se encuentra el mayor acelerador de partículas del mundo. Eso sí, ten en cuenta que está alejado del centro, ya casi en la frontera con Francia, por lo que si sólo tienes un día para ver Ginebra tendrás que dejarlo fuera de tu ruta, a no ser que seas un fanático de la ciencia, la física y del universo.

      Pero si tienes tiempo, no dudes en acercarte porque es uno de los lugares más interesantes que ver en Ginebra. Si estás en el centro, toma el tranvía 18 en la estación central de Cornavin y sigue hasta la parada CERN, tardarás casi unos 30 minutos. El horario es de martes a domingo de 9 a 17 horas, con la última entrada a las 16:30. Los lunes cierra.

      Y ojo con esto, que es el error que más caro te puede salir: la entrada es gratis, pero hay que registrarse sí o sí. Lo recomendable es hacerlo online, hasta con un mes de antelación, porque así te garantizas la plaza.

      Registrarte allí mismo también se puede, pero solo si queda sitio. Y con eso quiero decir que puedes plantarte en la puerta y quedarte fuera. Con el registro entras a las tres exposiciones interactivas y al auditorio, donde proyectan cortos sobre la historia del CERN y sobre el universo y las partículas.

      Otra cosa son las visitas guiadas (sólo en francés e inglés), los talleres y las demostraciones científicas programadas cada día. La pega es que esa reserva no puedes hacerla unos días antes, sino que tienes que hacerla una vez llegues al museo, descargándote un QR que te lleva a la aplicación del CERN y que sólo es accesible a través del Wi-Fi CERN-Visitors.

      Es decir, que si quieres optar a esas actividades tendrías que llegar a primera hora y guardar mucho tiempo ese día para dedicarle al museo. Sólo un 10 % de los visitantes consiguen acceder a ellas.

      CERN Science Gateway, edificio diseñado por Renzo Piano

      A nivel arquitectónico, el nuevo edificio que alberga el museo CERN Science Gateway, inagurado en 2023, es toda una joya obra del italiano Renzo Piano. Son dos tubos gigantescos neutros en carbono, uno a cada lado de la carretera, conectados por un puente de vidrio a modo de pasarela. Al lado, sigue estando el antiguo Globo de la Ciencia y la Innovación, diseñado por los arquitectos Hervé Dessimoz y Thomas Büchi, así como la curiosa escultura The Universe of Particles.

      Mercado de Pulgas y la Estatua de Frankenstein

      mercado de pulgas de ginebra en Suiza

      Confieso que soy muy fan de los mercados, así que cuando el guía me contó que en la plaza de Plainpalais montan todas las semanas dos distintos me apunté el plan y fui a disfrutarlo. Por un lado, es el mercado gastronómico donde podrás comprar fruta, verdura, distintos tipos de alimentos como pan, mermeladas, quesos, embutidos… de productores locales,  además  de comida preparada ya sean especialidades de la cocina suiza, delicatessen, dulces, zumos… Un buen plan para comer en Ginebra. Este se celebra martes y viernes de 6:30 a 14:30, y los domingos de 6:30 a 18:15 horas.

      El que yo pude ver fue el mercado de pulgas de Plainpalais, ese mercadillo de antigüedades y todo tipo de objetos de segunda mano donde curiosear todo el tiempo que quieras. Resulto un buen lugar donde comprar algún regalo y souvenir de Ginebra a muy buen precio. Eso sí, recuerda llevar francos en efectivo porque aquí no se admite pagar con tarjeta. Si quieres pillarlo montado, has de ir miércoles, sábados y domingos de 6:30 a 18:15 horas. Como ves si tienes la suerte de estar un domingo en Ginebra, es el único día que podrás disfrutar de ambos mercados. En invierno, el horario de cierre puede ser un poco antes.

      escultura de Frankestein

      Ya que estás en esta gran plaza de Ginebra, aprovecha para ver la escultura de Frankestein, el famoso monstruo protagonista de la novela de Mary Shelley. ¿Y por qué está esta escultura en Suiza y no en Reino Unido dado que la escritora era británica? Pues porque la joven Mary fue una de las primeras turistas inglesas que eligió Ginebra como destino de vacaciones junto a unos amigos, entre los que estaba su futuro marido y  Lord Byron que los invitó a villa Diodati, la casa que tenía alquilada a orillas del lago Leman. Durante una noche de tormenta, de las varias que los mantuvieron encerrados unos días en esa casa, Shelley tuvo una pesadilla que dio lugar a una de las novelas de terror más famosas de todos los tiempos.

      Si vas Ginebra con niños, en esta plaza hay un parque infantil y un circuito de skate.

      Hay muchas otras cosas que ver en Ginebra aunque a mí no me diera tiempo. Te dejo aquí un pequeño listado por si quieres incluirlas en tu ruta: barrio Carouge con aire italiano, el museo Patek Philippe para ver relojes antiguos, la iglesia ortodoxa rusa, el museo etnográfico, el Parc de la Grange y mucho más.

       

      ¿Necesitas más info de Suiza?

      Si estás pensando en viajar a Suiza, aquí tienes un montón de artículos juntos para ayudarte. Información práctica, consejos, ciudades, zonas, transporte… Todo en un mismo lugar. 

      Qué hacer en Ginebra

      Hasta ahora te he hablado de los lugares que yo vi en Ginebra durante mi visita a la ciudad, pero en esta ciudad suiza también hay mucho que hacer. Aquí van algunos de los planes que puedes apuntar en tu agenda a la hora de organizar tu escapada a Ginebra. Aunque, simplemente pasear por la orilla del lago ya es un buen plan.

      Crucero por el lago Leman

      cucero por el lago Leman en Ginebra

      Como ya has visto, el lago Leman es uno de los emblemas de Ginebra. Hay varias maneras de disfutrarlo y una de ellas es hacer un crucero por el lago Leman. Dependiendo del tiempo que tengas puedes hacer uno muy largo que te lleve por ejemplo hasta la vecina ciudad de Lausanne para pasar allí el día viendo el museo olímpico y después llegar hasta el precioso castillo de Chillon, o el clásico paseo en barco de una hora durante el que relajarte por la bahía con las vistas de Ginebra desde el agua. Tienes varias opciones de crucero por el lago Leman para elegir, agunas incluso con aperitivo o comida u otra que te lleva hasta el vecino pueblo francés medieval de Yvoire.

      Si tienes el Swiss Travel Pass, has de saber que tienes incluido gratis el crucero por el lago Leman, incluso el largo que te acabo de decir hasta Lausanne, Vevy y Montreux. Una de las opciones incluidas que a mí personalmente más me gusta son los barcos de vapor de la Belle Epoque que operan en todo el lago y son preciosos. Echa un vistazo a las rutas y los horarios en la web oficial de CGN, Compagnie Générale de Navigation. Estos barcos salen del muelle Jardin Anglais,  junto al Reloj de Flores y cerca del Pont du Mont-Blanc.

      Durante mi estancia en Ginebra, como ya había montado en otras ocasiones en los barcos de vapor, elegí dar un paseo por el lago en uno de los ferrys que normales que esta misma compañía, CGN, tiene en el lago y que también están incluidos gratis en el Swiss Travel Pass. Hice un  paseo corto desde el muelle de Eaux Vives, junto a la Baby Plage, hasta el muelle de Mont Blanc, final de trayecto, pero muy bonito porque pasa muy cerca del Jet d’Eau.

      Ambos barcos de los que te he hablado tienen cafetería o restaurante en su interior. Si hace mal tiempo, mientras las condiciones no sean muy adversas, tomar un crucero por el lago Leman es muy plan que hacer en Ginebra porque irás a resguardo y podrás ver el paisaje por las ventanas. 

      Si no tienes el Swiss Travel Pass y solo quieres el paseo corto, el Geneva Tour de la CGN dura unos 50 minutos y cuesta 19 francos el adulto y 9 el niño. Sale del muelle de Mont-Blanc y lleva audioguía.

      Cruzar el lago en un tradicional mouette

      Moutee en Ginebra por el lago leman

      Otra de las activiades imprescindibles que hacer en Ginebra es subirte a bordo de uno de sus tradicionales Mouettes Genevoises, unos pequeños barcos amarillos que, desde el año 1.897, hacen las veces de buses acuáticos o taxis para cruzar a la gente de una orilla a otra de la ciudad. Hay cuatro lineas distintas que unen distintos puntos de Ginebra. Puedes consultar los horarios y trayectos en la web oficial.  Yo hice el trayecto más corto, cogiéndolo en el muelle de Pâquis para cruzar hasta enfrente bajándome en el muelle de Euax Vives. 

      Puedes coger uno de estos barquitos amarillos en los muelles de Molard, Pâquins, Euax-Vives, De Chateaubriend y Port-Noir. El billete sencillo de 1 viaje cuesta 2 francos, hay otro billete válido para 60 minutos que cuesta 3 francos. Si tienes el Swiss Travel Pass, o la Geneva Transport Card ( te la dan gratis al alojarte en muchos de los hoteles de Ginebra), puedes subir sin pagar. 

      Darte un baño en el lago Leman (o no)

      Si vas a Ginebra en verano, uno de los mejores planes es darte un chapuzón en el lago. Eso siempre y cuando no te haga frío como me pasó a mí, No obstante, a pesar del mal tiempo, los ginebrinos se bañan y nadan igualemente. También hay días de solazo y calor, no te preocupes.  Aquí te dejo algunas de las zonas de baño de Ginebra.

      Bains de Pâquis, un must en Ginebra

      Donde bañarse en Ginebra: Bains de paquis

      Uno de los sitios de Ginebra que más disfruté fue Bains de Pâquis un zona de baño que es mucho más que una zona de baño. Se inauguraron en 1.930 y se han convertido en un icono de la ciudad. Allí encontrarás una pequeña playa donde tomar el sol y chapotear entre cisnes, distintas zonas de nado para los más deportistas, varias plataformas de salto para los más osados e incluso un bloque de escalada flotante desde el que lanzarse al agua tras subirlo.

      Pero además tienen sauna, hamman y baño turco, así que si vas a Ginebra en invierno inclúyelo también en tu agenda. La entrada a la zona de bienestar ronda los 20 francos y los lunes sale más barata. Y si quieres darte un homenaje (previa reserva), ojo que también tienen servicios de masaje de 50 minutos por 80 francos. Antes de ir echa un vistazo a la web de  Bains de Pâquis porque tienen una variada oferta cultural y deportiva, con actuaciones, talleres, sesiones de yoga, taichi.

      A mí el lugar me encantó no sólo por todo lo que se puede hacer allí, sino porque además es muy bonito con un fotogénico espigón con un pequeño faro blanco y vistas al Jet d’Eau. También es un buen sitio para contemplar la vida local. Si vas a Ginebra con niños, ojo que puedes pedir prestados juegos de mesa para echar unas partidas en la toalla. En verano, además suele instalar una tirolina, un arenero, waterpolo, futbolín, ping pong e incluso dan clases de natación infantil. Si vas con bebés, hay una sala cerrada con cambiador y, en verano, reservan una zona a la sombra con hamacas para que las madres puedan dar el pecho y los másp eques dormir la siesta.

      Y otro de los motivos para incluirlo en tu ruta es porque tiene uno de los mejores restaurantes donde comer en Ginebra barato y rico. El restaurante se llama Buvette des Bains de Pâquis  ofrece servicios desde las 7:30 de la mañana con desayunos hasta cenas por la noche ya que cierra a las 22:30 en verano. Además a menudo tiene conciertos o karaoke. Lo mejor es que cada día ofrece dos platos del día a elegir por unos 15 francos con fruta incluida. Las raciones son muy grandes. Yo comí salmón fresco, arroz con verduras, ensalada y sandía. También tienen fondue de queso por 27 francos con un vaso de fruta de postre incluido. Puedes coger mesa en la terraza o en la zona interior protegida con ventanales. Si vas a cenar al atardecer, tendrás el plan perfecto que hacer en Ginebra barato.

      La entrada a Bains de Pâquis cuesta 2 francos para adultos y 1 franco para los niños, menores de 6 años gratis. Está ubicado en Quai du Mont-Blanc, 30. Abren a diario durante todo el año, aunque puede depender de la meteorología.

      Lo que más me sorprendió fue el ambiente. Había muchísimas familias, críos tirándose una y otra vez desde el bloque de escalada que flota dentro del lago y, a la vez, gente nadando en serio, con gorro y a lo suyo, en la zona de nado.

      Es una mezcla que no había visto en ningún otro sitio: los ginebrinos usan esto como si fuera la piscina del barrio, no como una atracción turística. Por eso te digo que vayas aunque no pienses bañarte.

      Les Bains du Jet D’eau

      La zona de baño más nueva de Ginebra está junto al espigón que te lleva al Jet d’Eau. Cuando yo estuve todavía la estaban montando, pero ya funciona: es una estructura flotante con una piscina de nado y otra de solo 1 metro de profundidad para los peques.

       

      Tiene vestuarios, duchas y un quiosco con terraza donde tomar algo. Abre solo en verano y la entrada cuesta 2 francos.

      Baby Plage, ideal si vas a Ginebra con niños

      Baby plage, un buen lugar para bañarse en Ginebra en verano

      Si vas en verano a Ginebra con niños, esta pequeña playa es ideal perfecta para darse un chapuzón en el lago Leman junto al muelle de Eaux-Vives. Hay una zona de arena fina con sombra gracias a varios árboles de los que cuelgan columpios y cuerdas para que los peques se lo pasen genial jugando, balancéándose y haciendo castillos. Además está equipada con baños, duchas y tienes una terraza cerca para tomar algo. Al lado, está la playa de Eux-Vives que combina arena, guijarros y un espigón.

      Justo ahí también hay una parada del mini tren turístico que recorre Vieille-Ville de Ginebra y que a las criaturas les encanta. Otro plan más que hacer en Ginebra con niños.

      Marcarse una ruta por las chocolaterías de Ginebra

      Detalle de bombones en una chocolatería de Ginebra incluida en el Choco Pass

      Descubrir si la fama del chocolate de Suiza es tan merecida es, sin duda, otro de los planes que hacer en Ginebra. Para una persona tan golosa como yo hacer una ruta por algunas de las tiendas de chocolate más famosas de la ciudad era, por supuesto, un sí. La mejor forma de hacerlo es con el Choco Pass, un pase que te da acceso a una pequeña desgustación de chocolate y bombones en distintas chocolaterías de Ginebra. Ojo, que el pase ha cambiado y ahora hay dos. El Choco Pass Discovery cuesta 40 francos (10 para niños), dura 24 horas desde que lo activas en el primer local y te da hasta cinco chocolaterías, más un vale de 10 francos para gastar donde quieras. El Choco Pass Unlimited son 75 francos (16 los niños), dura 48 horas y te abre todas las chocolaterías del pase.

      Mi recomendación es que revises bien los horarios de apertura de cada sitio y te diseñes una ruta para intentar aprovecharlo al máximo. En mi caso, estuve en cuatro de las diez chocolaterías incluidas en ese momento en el pase y mis preferidas fueron Canonica y Favarger, ambas sobre todo porque fueron donde mejor me trataron porque la calidad de los bombones y creaciones de chocolate eran supremas en todas. En cada local te ofrecerán unos productos distintos, en alguno directamente te dan una bolsita con algunas piezas, pero en otros podrás elegir cuáles probar.

      Si quieres ir un paso más allá, quizás puedas probar este tour del chocolate donde contarás con el acompañamiento de un guía durante tres horas en las que, además de degustar dulces, beberás chocolate caliente, montarás en barco y verás coquetos rincones de Ginebra. 

      Descubrir los pianos públicos

      Quizás los haya en más ciudades, pero yo es la primera vez que descubro pianos en plena calle para que cualquiera pueda sentarse a tocarlos. Fue una sorpresa de lo más agradable, especialmente cuando coincidía con escuchar a alguien robándoles una melodía y regalándote un concierto improvisado. Durante mi estancia en Ginebra descubrí hasta tres pianos, uno junto al Jet d’Eau, otro junto al muelle de Mont-Blanc y el tercero en la parada del tranvía Bel-Air. Desconozco si van cambiando de ubicación, así que,por favor, si vas a visitar Ginebra y encuentras otros déjamelo en comentarios.

      El del muelle de Mont-Blanc me pilló de camino a cenar. Se sentó un chico con la mochila puesta, tocó tres o cuatro canciones y se fue sin mirar a nadie. Se había parado un corrillo de diez personas a escucharle, con el lago detrás. De esas cosas que no te apunta ninguna guía.

      Excursiones desde Ginebra

      Ya que vas a visitar Ginebra, pon algún día extra para disfrutar de los alrededores. Como de lejos te quieras ir ya depende de ti. Yo ya había estado el año anterior en el lago Lemán así que ya conocía algunos lugares. Aquí te cuento que excursiones desde Ginebra puedes hacer para aprovechar tu estancia en Suiza.

      Glacier 3000 para desafiar al vértigo

      puente colgante Peak Wlak en Glacier 3000 cerca de Ginebra

      Si bien es verdad que es una de las visitas más alejadas de Ginebra, yo aposté por marcarme una excursión a Glacier 3ooo, en Les Diableretes, a una de las estaciones alpinas más famosas de Suiza. Esta increíble cima está a unas 2:30 del centro de Ginebra en tren y bus, pero, al ir esta vez sola sin niños, no me importaba cubrir más distancia que además estába incluida en el Swiss Travel Pass y como siempre regalaba unas vistas preciosas. La recompensa al largo trayecto fue subir en teleférico hasta los 3.000 metros de altura para contemplar un glaciar y desafiar al vértigo cruzando el puente colgante Peak Walk by Tissot que une dos cimas.

      Lo malo es que no tuve mucha suerte con la climatología y las nubes me impideron ver desde el mirador la ristra de picos de más de 4.000 metros de altura que rodean al Glacier 3.000 como el Eiger, el Mönch, el Jungfrau e incluso el Matterhorn (o Cervino) y el Mont Blanc. Con buen tiempo, además puedes esquiar, hacer snow, divertirte en el Fun Park con la nieve, caminar sobre el glaciar tras coger el telesilla Ice Express, montar en un trineo de perros (personalmente yo no lo haría) e incluso, de junio a octubre, deslizarte en un tobogán alpino. 

      La subida al Glacier 3000 cuesta 89 francos ida y vuelta y 45 francos los niños de 6 a 15 años. Los menores de 6 suben gratis. Si como era mi caso tienes el Swiss Travel Pass el precio se reduce al 50% y se vuelve gratis para los niños. Ojo que no está permitido suber con bebés menores de 15 meses por la altitud. Si vas, no olvides la ropa de abrigo y revisa la web cam antes de subir.

       Al regresar como se puso a llover y me sobraba tiempo, me recomendaron desviarme un poco en bus hasta Gstaad para allí coger el Golden Pass, uno de los trenes panorámicos de Suiza incluido también en el Swiss Travel Pass que te lleva hasta Montreux. Te recomiendo bajarte la app de SBB para poder consultar en directo todas las opciones de transporte.

      Si no quieres complicarte con los traslados e ir acompañado de un guía, una buena opción es coger desde Ginebra esta excursión a Glacier 3000 y Montreux que te incluye la subida en el teleférico.

      Y apúntate esta fecha antes de organizar nada: el teleférico cierra por mantenimiento del 19 de octubre al 6 de noviembre de 2026. Si vas justo en esa ventana, no subes.

      Conexión a Internet en Suiza

      A no ser que tengas Vodafone, lamento decirte que no tendrás roaming gratis en Suiza. Así que la mejor manera de tener conexión es hacerte con una eSIM. Si quieres datos ilimitados en tu movil, aprovecha aquí el 5% de descuento en HolaFly.

      Otra muy buena opción más económica para tener Internet en el móvil es elegir una de las distintasopciones de Simlocal. Tienes un 10% de descuento en todas usando el código RECUERDO.

      Subir al monte Saleve

      Si no quieres irte tan lejos de Ginebra pero sí te apetece coger un teleférico, lo más cercano y asequible es subir al monte Salève desde donde admirar el paisaje rocoso que rodea a la ciudad, el lago Leman y, con suerte, incluso el Mont Blanc. Esta es una zona de excursionismo muy típica entre los habitantes de Ginebra que suelen acudir a hacer senderismo, incluso en invierno ya hay pistas de esquí de fondo, y a disfrutar de la naturaleza en familia.

      Para llegar, has de coger el bus hasta Veyrer para coger el teleférico que sale de Le Pas de l’Échelle y asciende a la cima del Salève. 

      El teleférico está en Francia, así que aquí se paga en euros: 18 € ida y vuelta el adulto, 13 € la tarifa reducida (de 16 a 19 años, estudiantes y mayores de 65) y 6,50 € los niños de 4 a 15. Los menores de 4 suben gratis, aunque tienes que pedir el billete en taquilla.

      Estas tarifas están publicadas como válidas hasta el 1 de noviembre de 2026, y la ida y la vuelta hay que hacerlas el mismo día.

      El Moléson, la montaña de la Gruyère

      Esta no la hice yo, te lo digo ya. Me la recomendó una familia conocida que estuvo hace poco y volvió encantada, así que te la cuento como dato, no como vivencia.

      El Moléson está en la misma dirección que Gruyères, el pueblo del queso y el castillo, así que la excursión redonda es combinar las dos cosas en un día. Desde Ginebra tienes 1h30 en coche o unas 2h15 en tren hasta Gruyères y luego el bus 263, que en 10 minutos te deja en Moléson-village.

      Se sube en dos tramos: primero un funicular de cinco minutos desde Moléson-village hasta Plan-Francey, a 1.500 metros, y desde ahí un teleférico hasta la cima, a 2.002 metros.

      Los billetes van por secciones (cada trayecto en cada instalación es una sección), así que subir a la cima y volver son cuatro. Sale por 35 francos el adulto, 19,60 el niño de 6 a 15 años y 25,10 los jóvenes de 16 a 24. Si vais tres o más de la misma familia, con al menos un adulto, os descuentan 2 francos por progenitor.

      Ojo con esto, que es importante si vas con el Swiss Travel Pass: aquí no consta ningún descuento. Es de los pocos sitios de esta guía donde el pase no te sirve. Con el Magic Pass, en cambio, los remontes son gratis.

      Arriba, para los peques, hay tobogán de verano, devalkart, minigolf, castillos hinchables, parque de juegos, vía ferrata y una quesería de alpage que se puede visitar. En verano montan además actividades gratuitas para niños.

      Eso sí, las fechas de apertura de los remontes cambian cada temporada, así que mira el boletín de apertura en la web oficial antes de plantarte allí.

      Visitar Annecy en Francia

      Uno de los lugares que visitar desde Ginebra es la ciudad medieval de Annecy en la vecina Francia, a algo menos de una hora. Allí te espera un paseo por bellas callejuelas con fachadas entramadas, canales a los pies de los Alpes franceses, un castillo y una gastronomía deliciosa. Si vas justo de tiempo, una buena opción es hacer esta excursión que combina la visita a Anney con un tour panorámico por Ginebra para maximizar el día y enterarte de un montón de datos históricos y curiosidades.

      Conquista el Mont Blanc en Chamonix

      Aprovecha también la cercanía a Francia para ir desde Ginebra a Chamonix y contemplar de cerca el célebre Mont Blanc, el pico más alto de Europa con su s4.800 metros de altitud. Yo me quedé con muchas ganas de hacer esta excursión y, de paso, subir en el famoso teleférico Aiguille du Midi y también tomar el tren  tren cremallera de Montenvers hasta el glaciar Mer de Glace. Si tú también tienes ganas, no te quedes con ella y reserva esta excursión desde Ginebra que te da la opción de hacerlo todo. 

      Para que te hagas una idea del presupuesto: el teleférico de la Aiguille du Midi tiene precio dinámico y el ida y vuelta desde Chamonix va de los 60,20 a los 83 € según el día. Los niños de 5 a 14 y los mayores de 65 pagan entre 51,20 y 70,60 €, y los menores de 5 suben gratis.

      Sale más barato reservando con antelación en la web oficial que comprando en taquilla, y en temporada alta la reserva es obligatoria aunque no cueste nada.

      Explora la otra orilla del Lago Leman

      castillo de chillon en Suiza

      Al otro lado del inmenso lago Leman hay mucho que ver y hacer. La manera más rápida de llegar es cogiendo el tren en Ginebra que en una hora te lleva hasta Lausanne, donde, además de un casco antiguo muy interesante, te espera el museo olímpico que es una visita de lo más entretenida. Yo lo visité en otro viaje a Suiza y nos encantó a todos, grandes y mayores. Un poco más adelante, a un paso en tren, se encuentran Vevey y Montreux, dos bonitas localidades bañadas por las aguas del lago ideales para dar un paseo. En este viaje, volví por segunda vez a Vevey para visitar el museo Alimentarium, gratis con el Swiss Travel Pass.

      Pero personalmente lo más bonito de ese lado del lago es el castillo de Chillon, una fortaleza medieval que parece flotar sobre el agua y que merece mucho la pena. Además, es otro de los puntos de interés que también están incluidos con el Swiss Travel Pass. Si vas en verano, es muy buena idea unir estas localidades navegando por el lago Leman en uno de los barcos de vapor belle epoque.

      Dónde comer en Ginebra

      Aunque para economizar tiré de sandwich y cené alguna noche en mi apartamento de Adina Geneva, también tuve oportunidad de probar algunos restaurantes de Ginebra. Sin lugar a dudas el que más me gustó fue  Les Armures,  ubicado en pleno Vielle Ville junto a la catedral. La cena allí fue el capricho del viaje y mereció la pena porque estaba todo delicioso, además de que el local era muy chulo y los camareros bastante amables. Estuve en el salón interior, pero también tiene una terracita que da justo a la entrada del museo Tavel. Elegí como entrante un original plato de pescado blanco ahumado (se supone que del propio lago) con carpaccio de remolacha y nueces. Con el plato principal no me la jugé mucho, fui a lo seguro pidiendo un clásico de la gastronomía suiza, la fondue moitié-moité con quesos Vacherin y Gruyere. Para que te hagas una idea costaba 29 francos cuando fui, en 2024.  Ya que estaba de capricho completé el homenaje con un postre. Ojalá me hubiera llegado  el presupuesto para quedarme a dormir tras la cena en allí en el propio hotel Les Armures pero sus cinco estrellas se me iban de precio. 

      donde comer en Ginebra: Les Armures

      Muchísimo más económica, sólo 15 francos, fue la comida en Buvette Bains de Pâquis que ya mencioné antes. Recomiendo muchísimo este restaurante de Ginebra, no sólo por lo económico que es, sino porque el entorno donde está en pleno lago frente al Jet d’Eau es precioso. Comer tan rico al aire libre y con los cisnes cerca fue estupendo.

      Otras recomendaciones para comer económico en Ginebra que me hizo el guía con el que recorrí el centro el primer día fueron: Chez Ma Couisin, en pleno casco antiguo, en la bonita Place du Bourg-de-Four, donde la especialidad es el pollo (ojo que el local es pequeño, está de moda y suele haber cola siempre, por eso me quedé sin probarlo). Puedes comerte medio pollo asado por 15 francos.

      También me recomendó Des Trois Rois, en rue de Berne, 44, donde tienen un plato del día por 21 euros. No llegué a comer ahí pero pasé por la puerta y la carta tampoco me pareció tan económica, pero segú el guía se comía bien y de manera local.

      Otra de las comidas las hice en un Mc’Donald en el que pagué 15 francos por un menú de hamburguesa de pollo, patatas y bebida. La comida más barata fue en el Parc de Bastion donde había un festival con un montón de puestos de comida de todo tipo. Allí, entre concierto y concierto, cené una salchicha a la brasa, enorme y calentita, más un gofre con chocolate de postre por 12 francos en total. El agua de las fuentes de Suiza es gratis.

      Terraza para comer en Ginebra a orillas del Ródano

      Un lugar que me que sí te recomiendo es La Barje des Lavandières, una terraza en medio del río Ródano, en Promenade des Lavandièrs,  junto al teatro Bâtiment des Forces Motrices, cuyo edifico por cierto es precioso. No es un restaurante al uso, sino más bien un puesto tipo chiringuito con coloridas mesas y sillas para picar algo en un rincón delicioso de Ginebra. Sólo pasé por delante al atardecer y me enamoré del lugar. No sé qué tal es la comida, pero según la pizarra había, por ejemplo pizzas por 10 francos o empanadas por 5 francos, helados, tartas, además de todo tipo de bebidas. Abre sólo en verano, de mayo a septiembre y por la noche suelen haber música e incluso alguna fiesta.

      Qué hacer en Ginebra con niños

      Yo hice este viaje sola, sin mis tres peques, pero fui tomando nota de todo lo que les habría encantado. Y hay bastante, porque Ginebra es una ciudad muy fácil con críos: pequeña, llana, con lago por todas partes y con casi todo el transporte resuelto.

      El lago es el plan estrella. La Baby Plage tiene arena, columpios colgando de los árboles y baños; los Bains des Pâquis prestan juegos de mesa en taquilla y en verano montan tirolina, arenero y clases de natación infantil; y Les Bains du Jet d’Eau tienen una piscina de un metro para los que no hacen pie.

      Los barquitos amarillos, las mouettes, funcionan como una atracción por 2 francos (o gratis con la tarjeta de transporte del hotel). Cruzar el lago en uno de ellos suele gustar más que cualquier museo.

      Museos que salen gratis o casi: el Museo de la Cruz Roja es gratis para menores de 12 y tiene partes interactivas; el Museo Ariana y la Maison Tavel tienen la colección permanente gratis; y el CERN Science Gateway es gratis y está pensado para que los críos toquen cosas.

      El Muséum d’Histoire Naturelle, el de los dinosaurios, suele salir en todas las listas, pero lleva cerrado por obras desde 2024 y no reabre hasta el otoño de 2026. Compruébalo antes de incluirlo en la ruta.

      Parques infantiles hay repartidos por media ciudad: en la Rampe de la Treille, en la plaza de Plainpalais (con circuito de skate al lado) y cerca de la mayoría de los alojamientos del extrarradio.

      Y una cosa práctica que se agradece mucho: el agua de las fuentes de la calle es potable, así que con una botella rellenable te ahorras el goteo de comprar agua, que en Suiza se nota.

      Cómo moverse en Ginebra

      tranvía de noche en el centro de Ginebra

      El transporte público en Ginebra funciona de lujo. Lo que más utilicé fue el tranvía porque tenía una parada en la puerta de mi hotel que me llevaba directa al centro. Hay varias líneas de tranvía que comunican toda la ciudad y donde este no llega lo hace la red de autobuses o el tren con la estación de Cornavin como centro neurálgico. Para cuzar de un lado al otro del lago puedes coger los mouettes, los barcos amarillos. 

      En muchos hoteles te dan gratis al alojarte la tarjeta de tranporte para moverte por la ciudad pudiendo usar todo lo que te acabo de contar. Para salir de la ciudad ya tienes que pagar billete o usar el Swiss Travel Pass que te recuerdo además da acceso a museos, muchos lugares de interés y te hace el 50% de descuento en teleféricos y trenes de montaña.

      El centro de la ciudad es bastante manejable para hacerlo paseando a pie. 

      Del aeropuerto al centro se va en tren en 6 minutos hasta Cornavin, con unos cinco directos por hora. El billete son 3 francos, pero si duermes en Ginebra no te hace falta comprarlo. Yo llegué en bus porque mi hotel estaba muy cerca del aeropuerto, aunque el tren es lo que te recomiendo.

      Y aclaro un mito que sigue dando vueltas: el billete gratuito de 80 minutos que daba una máquina en la sala de equipajes se retiró en enero de 2022. Si lo lees por ahí, es información vieja.

      Lo que sí sigue vivo, y es mucho mejor, es la Geneva Transport Card: te la da gratis cualquier hotel, hostel o camping de Ginebra por alojarte, hoy te llega en digital al correo hasta tres días antes de llegar, y cubre tranvías, buses, los trenes de la zona 10 (aeropuerto incluido) y los mouettes durante toda tu estancia.

      Si prefieres pagar suelto, el billete de una hora cuesta 3 francos y el de día entero, 10. Yo, de todos modos, tiré sobre todo del Swiss Travel Pass, porque hacía excursiones fuera casi todos los días.

      Y ya que es la duda que más me llega: no se solapan tanto como parece. La tarjeta del hotel te resuelve la ciudad y es gratis, así que dentro de Ginebra no necesitas nada más. El Swiss Travel Pass compensa cuando vas a salir de la ciudad, porque cubre trenes y barcos por todo el país, te abre museos y te hace el 50 % en la mayoría de teleféricos.

      Preguntas frecuentes sobre qué ver en Ginebra

      ¿Cuántos días se necesitan para ver Ginebra?

      Con un día ves lo emblemático del centro (Jet d’Eau, casco antiguo y lago) y con dos lo disfrutas sin prisa. Pero lo que yo te recomiendo es quedarte tres días o más y usar Ginebra como base: ciudad, museos y al menos una excursión grande. Es cuando el viaje empieza a compensar de verdad.

      ¿Es cara Ginebra?

      Sí, es de las ciudades más caras del mundo, pero se puede ver con poco. El Jet d’Eau, los paseos del lago, el Jardín Botánico, el Muro de los Reformadores y la colección permanente del Museo Ariana son gratis. Los museos municipales abren gratis el primer domingo de mes, el transporte te sale gratis con la tarjeta del alojamiento y en la buvette de los Pâquis comes por unos 15 francos.

      ¿Cómo se va del aeropuerto al centro de Ginebra?

      En tren, y es ridículamente rápido: 6 minutos hasta la estación de Cornavin, con unos cinco trenes directos por hora. El billete cuesta 3 francos (el Tout Genève de una hora), pero si duermes en Ginebra no lo necesitas: tu alojamiento te da la Geneva Transport Card gratis y cubre ese trayecto.

      ¿Cuál es el horario del Jet d’Eau?

      Es gratis y funciona a diario. Suele encenderse sobre las 10:00 (las 9:00 en verano) y se apaga al anochecer. Lo paran si hay viento fuerte o hiela, y tiene una revisión de mantenimiento en otoño, así que no te lo tomes como una garantía.

      ¿Dónde aparcar en Ginebra si llego en coche?

      Lo práctico es dejarlo en un P+R, los aparcamientos disuasorios de las afueras, y entrar en transporte público. La fórmula de día arranca en 14 francos para una o dos personas e incluye el billete Tout Genève de todo el día. Aparcar en el centro es caro y está restringido.

      Si además vas a moverte por autopistas suizas, necesitas la viñeta: cuesta 40 francos, vale desde diciembre de 2025 hasta enero de 2027 y se compra en papel o como e-viñeta en la web oficial de aduanas. Sin ella son 200 francos de multa.

      ¿Qué hacer en Ginebra con niños?

      Lo mejor está en el lago: la Baby Plage, los Bains des Pâquis y los barquitos amarillos. Suma el Museo de la Cruz Roja (gratis para menores de 12), el CERN Science Gateway y el Jardín Botánico. Te lo cuento con detalle un poco más arriba.

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