Dos meses por Sudamérica

Dos meses por Sudamérica

Si pudiera tener un año sabático entero para viajar, si pudiera dar la vuelta al mundo, si pudiera coger la mochila y largarme sin rumbo fijo, ni fecha de vuelta, si pudiera… Palabras de viajeros sabios me vienen a la memoria pronunciando eso de: «Lo más difícil es tomar la decisión, lo demás viene solo». Yo no he tenido la valentía de tomar esa decisión (por ahora) pero la cobardía tampoco fue tanta como para quedarme sentada en el sofá y la fuerza de la ilusión hizo el resto. Así que el año de vuelta al mundo se quedó en algo menos de medio año y el medio pasaron a ser dos meses. ¿Suficientes? No. ¿Un aperitivo? Quién sabe…Seguir soñando es gratis oiga.

Así que me voy, dos meses, muchísimo tiempo para algunos y poco para mí. Pero son lo que son: dos meses para vivir el sueño de viajar, de poner el despertador para ver un glaciar en lugar de un atasco, para conocer personas interesantes, culturas nuevas, para que mis ojos desvirguen paisajes increíbles, para volver a sonreír como una boba en medio de un bus atestado de gente, al fin y al cabo dos meses para ser feliz, inmensamente feliz, porque soy consciente de que viajar es lo que me da la felicidad.

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Dentro de 15 días, estaré embarcando rumbo a Sudamérica con un itinerario que, siendo sincera, está muy poco maduro por no decir que es casi inexistente. Dos meses, tres países: Chile, Bolivia y Perú (bueno 4 que con suerte pondré el pie brevemente en Argentina). Sí, lo sé queridos mochileros experimentados, demasiado territorio a abarcar en tan poco tiempo, pero no hace falta verlos enteros por supuesto, más vale poco bien visto y disfrutado que mucho apenas pisado. Así que llegaré donde llegue y disfrutaré de lo que vea sin lamentarme de lo que me pierda. Quedan fuera grandes ilusiones como Isla de Pascua o Islas Galápagos, pero como alguien me ha enseñado la paciencia es una virtud que estoy empezando a trabajar así que … todo tendrá su tiempo.

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El momento en el que llega este viaje, ha hecho que apenas pueda prepararlo, ni siquiera incubarlo, a pesar de estar más que previsto. Un año entero ahorrando moneda a moneda, ansiándolo y, de repente, ya está aquí en solo 15 días, sin haber podido apenas leer, ni investigar, ni buscar en foros, ni decidir a qué lugares quiero llegar, con las páginas de la guía tan nuevas como el día que llegó a mi estantería meses atrás. Ésa es mi única pena, no haber saboreado el antes pero… de nada vale lamentarse. El lado bueno es que será un viaje muy improvisado y, por experiencia, sé que esos suelen ser buenos, muy buenos así que: Sudamérica allá voy, hazme hueco que ya llego y que el hueco sea doble, por favor, que esta vez sí voy acompañada.

Ilusiones a convertir en recuerdos

– Mirar a los ojos al gran pingüino rey.

– Superar el trekking de la W de Torres del Paine (sería todo un logro con la nula preparación física con la que voy) y descubrir la aténtica cultura de los gauchos (baqueanos) en el Hotel Las Torres

-Notar de nuevo un glaciar bajo mi pies pero esta vez en la lado sur del globo.

– Perder la noción del tiempo mirando el cielo estrellado del desierto de Atacama.

– Llenarme de barro en la selva del Amazonas.

CIUDADELA DE MACHU PICCHU ©Gihan Tubbeh-PromPerú

– Saber qué se siente al poner en los pies en el mítico Machu Pichu.

– Sentirme diminuta ante una de las cascadas más altas del mundo: las cataratas de Gocta.

–  Ver un cielo doble en el espejo del Salar de Uyuni.

Y el resto prefiero ir descubriéndolas por el camino, por ese camino que no tengo muy claro qué ruta seguirá.  Si has estado por allí y tienes sugerencias, comentarios, ideas, este es el momento de soltarlas que serán más que bienvenidas.

Nos leemos pronto al otro lado del charco y te iré contando cómo va el viaje en las redes con el hastag #IlusionTrip

Israel o el viaje hacia el conocimiento

Israel o el viaje hacia el conocimiento

Seré honesta.

Israel no estaba guardado en mi cajón de ilusiones, no era ese viaje imprescindible que sabes que, tarde o temprano, vas a acabar haciendo, ni siquiera le había echado una mirada de soslayo, ni había coqueteado con él para ver si despertaba mariposas en mi estómago. Nada de nada para que engañaros. Puede que mi venda de agnóstica rechazará sin querer a la cuna de religiones, que los innegables conflictos actuaran de veto involuntario o simplemente tenía demasiados países revoloteando ya por mi imaginación viajera que dispersaban mi atención.

Quizá por eso, Israel, celoso de otros lugares, hastiado de mi indiferencia, ideó una estratagema para  cruzarse en mi camino y reivindicar su protagonismo. Y lo logró, porque en un par de días tengo una cita con él a la que acudo sinceramente nerviosa, con esa sensación de adolescente enamoradiza debatiéndose entre la atracción y el miedo a sentirse defraudada.

Durante el tiempo que ha pasado desde que Israel irrumpiera de golpe en mi ideario viajero, he tratado de desnudarme de prejuicios para acudir al encuentro con un pasaporte en blanco que estoy dispuesta a ir rellenando con todo lo que el país tenga que ofrecerme, sea de la índole que sea. Después de leer guías, de zambullirme en otros blogs de viajes, de quitarme la venda, informarme y prestarle la atención hasta ahora negada, he descubierto que era absurdo mantenerlo en el ostracismo cuando tiene tantos lugares increíbles para conocer y una variedad mucho más amplia de lo que creía. Y esa es una de las esencias de viajar; saber rectificar, desmontar barreras mentales, empaparse de otras culturas porque en las diferencias está el aprendizaje, no emitir juicios sin conocimiento y presenciar para opinar.

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Así pues, me llevo en la mochila las ganas de descubrirlo con mis propios ojos, de vivirlo en directo, de husmear en sus calles, en sus ruinas arqueológicas, de respirar siglos de historia, de observar la riqueza de sus contrastes culturales, de dejarme enamorar por su gastronomía y de ver qué provoca en mí esa compleja mezcolanza de religiones, creencias, tradición y modernidad.

Ilusiones a convertir en recuerdos:

-Flotar en el Mar Muerto.

-Ver amanecer desde la Fortaleza de Masada.

-Asomarme al abismo geológico de Mitzpe Ramon en el desierto de Negev.

– Pasear por la explanada de las Mezquitas para encontarme cara a cara con la Cúpula de la Roca.

-Cazar aromas y sensaciones en los mercados de Jerusalén.

-Contemplar para comprender el rito sagrado del judaismo en el Muro de las Lamentaciones

– Buscar el hummus perfecto para saciar mi gula viajera.

Ruta de 7 días por Israel:

Serán solo siete días para recorrer el  país en coche de alquiler con un itinerario ya fijado pero en el que aún cabe esa dosis de improvisación que mantiene la sopresa constante. Como siempre, falta tiempo pero aún así creo que ha quedado una  ruta muy completa y quizá algo ambiciosa:

Día 1- Llegada a Tel Aviv- Cesarea- Acre-Tiberias.

Día 2 Tiberias- Mar de Galilea- ¿Safed?- ¿Nazaret?-Bet Shean- Monasterio de San Jorge- Mar Muerto.

Día 3 Ruta en 4×4 por el Mar Muerto y alrededores.

Día 4 Amanecer en la fortaleza de Masada- Mitze Ramon- Jerusalén.

Día 5 y 6 Jerusalén.

Día 7 Tel Aviv y Jaffa.

Día 8 Regreso a España.

Fuentes de información:

-Foros:  los Viajeros

– Blogs de viajes: Viajes Chavetas, el Rincón de Sele , Viaja Blog y Viajeros Callejeros

Web de Turismo de Israel

– Guías de viajes: Lonely Planet, Bradt, El País- Aguilar y Trotamundos.

Si quieres seguir el viaje puedes hacerlo en las redes sociales a través del hastag #IsraelTrip.

De Ilusión a Recuerdo cambia de piel

De Ilusión a Recuerdo cambia de piel

Cada viaje empieza como una ilusión…

Hace más de dos años, empezó el viaje en De Ilusión a Recuerdo y, casi sin darme cuenta, la criatura fue creciendo, las letras fueron dándole fuerza y, poco a poco, fue desarrollando su propia personalidad. Durante este tiempo, no solo el blog ha evolucionado, también quien estaba detrás fue cambiando; pasó de plural a singular, de montones de ideas burbujeantes por la inspiración a dejar yerma la pantalla, de la motivación a las ganas de cerrar del todo este cajón de recuerdos y tragarse la llave. Sí, este blog de viajes tuvo su pequeña crisis de identidad.

 Por eso ya tocaba dejarse de tonterías, quitarle el chupete para avanzar y empezar de nuevo. El proceso ha sido largo para qué os voy a engañar, pero la ilusión por sacar de nuevo de paseo a mi criatura, ponerle el traje de los domingos y enseñarle nuevos horizontes me despertaron aún más las ganas de continuar.

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Aquí tenéis un nuevo diseño, una nueva imagen con la que me siento identificada y que refleja el carácter de los dos, el del blog y el mío. Por fin, gracias a Darío de Get a feeling , tengo un logo que representa esa ilusión por viajar. Seguro que todos alguna vez, aunque sea de pequeños, habéis soplado un diente de león con la ilusión de que se os cumpla el deseo y ver después como las pequeñas ramitas viajaban por el aire.

Además de logo ahora hay un slogan, Emociones que narran viajes, que capta la esencia de este blog repleto de emociones, de instantes, de retazos de gente y todo con ese ligero aire literario del que siempre ha estado perfumado, que no solo explica sino que narra cada viaje.

Como novedad nace Postales una sección dedicada a la fotografía de viajes con tres formatos distintos. En El mundo en 360 grados el lector tendrá una visión increíble en 360 grados y a pantalla completa de algunos rincones del planeta. Un nuevo modo de viajar que, por el momento, sorprende a todo el que lo ve. Además en Galerías estarán las selecciones de las mejores fotos. Por último, llegará Instantes una página donde ir recopilando con mimo las imágenes más especiales siempre con un comentario cargado de literatura.

Cajón de recuerdos   De Ilusión a Recuerdo

 

Siguen estando por supuesto el cajón de ilusiones, donde irán todos los destinos con los que sueño o cualquier otra ilusión que nazca y el cajón de recuerdos, donde guardo esos posts cortos que en apenas unas lineas recuperan momentos inolvidables de los viajes.

¿Qué os parece el cambio?

Ruta Tailandia -Myanmar

Ruta Tailandia -Myanmar

Querido Yo interior:

Hace 33 años que convivimos y, sin embargo, creo que no hemos llegado a conocernos muy bien. Tendrás que disculparme por no haberte prestado la atención que, desde luego, te mereces. Quizás he estado más ocupada atendiendo otros «yoes», entretenida con el mundo exterior y te he descuidado.  Sinceramente, no me arrepiento por haberte tenido en la sombra porque he sido muy feliz, pero siento que, ahora sí, ha llegado el momento de saber algo más de ti, de abrir un poco tu cremallera y ver qué tienes que mostrarme. Estos últimos meses sé que has estado impaciente por salir de esa oscuridad, lo han dejado claro todos los mensajes que me has ido mandando y, poco a poco, te has ido ganando mi cariño hasta que finalmente me has convencido. A pesar de lo poco que hemos intimado, creo que vas a saber perdonarme por mi ausencia de interés así que quiero compensarte todo este tiempo perdido y no hay mejor modo de hacerlo que marcharnos de viaje.

¿Qué te parece querido «yo interior»?  Tú y yo, los dos solos. Lo tengo todo pensado no te preocupes, tú solo tienes que montarte en mi mochila y disfrutar. Serán tres semanas de aventura por Tailandia y Myanmar. Sí, ya sé que igual te hubiera gustado más perderte por Bolivia, ver los valles de Colombia, caminar por el parque chileno de Torres del Paine o jugar con los lémures de Madagascar. Pero bueno tú tranquilo que si después de esta experiencia nos llevamos bien puede que haya otros viajes a solas, incluso puede que me deje llevar por la ilusión y nos perdamos algunos meses por Sudamérica

De todos modos, tienes que estar satisfecho porque he incluido en la ruta los espectaculares Templos de Bagan de Myanmar y eso ha sido pensando exclusivamente en ti, mi querido «yo interior». Un capricho que sabía te iba a encandilar. ¿Te gusta? ¿Estás contento? Dentro de unos días estaremos allí, viendo atardecer en silencio, el uno junto al otro. Tengo mucha curiosidad por conocerte más a fondo, tantos años al lado y, a veces, siento que eres un desconocido. Pero esa sensación se va a acabar porque pienso dedicarte toda mi atención en este viaje, prometo escucharte de verdad, dejar que me expliques tus ilusiones, tus miedos. Vamos a tener tiempo de sobra, aprenderemos a bucear juntos en Koh Tao, nos perderemos por la jungla en Chiang Rai, podemos tomarnos algo en la bulliciosa Bangkok, montar en elefante, charlar con los lugareños…. no quiero que te quedes con ganas de nada. Sabes que me gusta improvisar así que no lo tengo todo cerrado, ya iremos tú y yo sobre la marcha tomando decisiones. Además lo más importante en esta ocasión no es conocer todos los lugares posibles, ni ir tachando de la lista actividades, lo más importante en este viaje eres tú. Así que calma, slow travel que dicen…  Mira, te dejo la ruta para que te vayas haciendo una idea.

12 al 15 de septiembre : Bangkok

del 15 al 19 de septiembre Mandalay-Bagan

Del 19 al 23 de septiembre Chiang Rai

del 24 al 30 de septiembre Koh Tao

1 de octubre vuelta a Madrid

Reconozco que me da un poco de vértigo a veces pensar que iremos los dos solos pero confío en ti,  mi «querido yo interior». ¡Somos unos valientes! Además a todos aquellos que no han dejado de decirme que soy una inconsciente, he de decirles que se equivocan porque soy muy consciente de lo que hago, porque no se me olvida meter el sentido común dentro del macuto, porque ya llevo unos cuantos miles de kilómetros a la espalda y porque, por supuesto, vamos muy bien cubiertos ante cualquier sorpresa con el seguro de viaje de Iati . Mamá, puedes estar tranquila.

Bueno, ahora descansa que nos esperan tres semanas intensas. Espero que este viaje te haga tanto ilusión como a mí. A la vuelta, como siempre, guardaremos los mejores recuerdos en el cajón para que no se pierdan y compartiremos con otros viajeros nuestra experiencia durante este #IlusionTrip. Y si alguno de ellos nos quiere echar una mano o recomendarnos algo aún hay tiempo.

Recibe un cariñoso abrazo y no te vayas muy lejos que en unos días despegamos.

Patricia

Mi ruta maya ideal

Mi ruta maya ideal

Abro el cajón de ilusiones con esperanza para deslizar dentro un nuevo destino: México.

Un país cuyas piedras milenarias, resguardas por la selva, parecen llamarme con insistencia para que vaya a descubrir sus leyendas, a descifrar sus enigmáticas inscripciones.

Me susurra también desde el otro lado del océano el rumor del agua que corre por todo el territorio sabiéndose protagonista, que seduce con azules imposibles, que dibuja cañones abriéndose paso entre las montañas; agua que acaricia la arena blanca de las playas intentando enamorar a las palmeras, que coquetea con las piedras saltando caprichosa en cascadas indomables y que se esconde a descansar bajo tierra en cavernas sagradas respirando por agujeros.

Hasta mí llega la fuerza de la lava salvaje de los volcanes de México, quiero ver como dominan el paisaje, como engañan a la nieve para que repose en sus cráteres y hasta les imagino rugir por dentro, como si sus entrañas de fuego se lamentaran por los sacrificios de antaño.

Fantaseo con subir por los escalones de una de sus pirámides, quizá con la ilusión de tocar el cielo con las manos, de descubrir entre las nubes una pareja de quetzales, de aguzar el oído para escuchar a las piedras musitando viejos ritos mayas. Y desde ahí arriba puede que incluso divise retazos del imperio ya pasado pero no enterrado.

México me evoca una orgía de sabores que seguro dejaría huella en mi paladar. Saciarse con tamales, enchiladas, cochinitas, moles, incluso atreverse con los chapulines. Una gastronomía osada, desbordante de colores, que destila aromas sugerentes, que emborracha por su intenso sabor.

Pero sobre todo, quiero viajar  a la tierra de mayas y aztecas para conocer a sus gentes a las que imagino sonrientes, fuertes, de carácter, llenos de vida y con rostros que reflejan su intenso pasado.  Ricos en vivencias y ricos en cultura; cultura que me encontraré en cada rincón de las ciudades y los pueblos de México, porque sus esquinas han de estar repletas de historia.

Y para que esta ilusión se convierta en realidad y más tarde en recuerdo, he trazado una ruta de 10 días con la ayuda del Maya Pass, en este caso el de 7 días, un pasaporte ideal para descubrir México que incluye los traslados de un destino a otro con la compañía de autobuses ADO que pone a disposición del viajero una amplia red de terminales. Así participo en el concurso que promueve All Pass Mexico para organizar un blogtrip con la ruta elegida.

Día 1 Ciudad de México

Legada a Ciudad de México. Visita indispensable al Zocalo, el centro histórico de la ciudad, una inmensa plaza, conocida también como la Plaza de la Constitución, coronada con la Catedral Metropolitana y salpicada de museos. Un lugar ideal para tomar el pulso a la ciudad, para contemplar sin prisas la vida actual de los mexicanos rodeados de su historia. Este enclave que nunca duerme es testigo de celebraciones, manifestaciones, eventos culturales, demostraciones de su rico folklore… No hay mejor modo de comenzar a zambullirse en el país que perderse en el ir y venir de la plaza.

Otra propuesta para aprovechar el día es acercarse al distrito de Coayacán, al barrio intelectual y artísitico de la ciudad, para visitar la casa museo donde residió la pintora Frida Kahlo, pareja del también pintor Diego Rivera. Te adentrarás en la vida trágica y poco convencional de uno de los iconos culturales mexicanos del siglo XX.

Día 2 Puebla-Cholula

Tomaremos un autobús muy temprano para llegar en un par de horas a Puebla y aprovechar el día. No puede faltar en mi ruta esta ciudad cuyo valle está custodiado por cuatro volcanes: el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, La Malinche y el Citlaltépetl. Un rápido paseo por la ciudad antes de poner rumbo a un pueblo mágico y no tan visitado Cholula, donde recaló el mismo Hernan Cortés.

Elijo este rincón porque aúna la fuerza de la naturaleza, vestigios arqueológicos, eco turismo de aventura, una gastronomía muy peculiar y ricas tradiciones que se ven en su folcklore, sus leyendas y sus festividades. Desde la explanada del Templo de la Virgen de los Remedios, por ejemplo, puedes disfrutar de las espectaculares vistas del volcán Popocatépetl. Si te animas, y la climatología lo permite, puedes sobrevolar este volcán en parapente. Imprescindible visitar la Gran Pirámide, la más grande del mundo en cuanto a su base, sus túneles y los yacimientos anexos. Antes de dormir, una buena cena para probar las Orejas de elefante, una gran tortilla rellena con frijoles en su interior y salsas y aderezada por fuera con queso y cebolla.

Esa misma noche cogeremos un autobús nocturno que  nos dejará temprano en nuestro siguiente destino.

Día 3  Chiapa de Corzo

Llegamos a la región de Chiapas vía Tuxtla Gutiérrez, capital de la región, para ir a la ciudad colonial de Chiapa de Corzo. Una jornada para disfrutar sin prisas de la belleza natural del Cañón del Sumidero, ubicado en un espectacular parque natural. El río Grijalva discurre entre paredes de más de 300 metros de alto. Un paseo por sus aguas nos dará oportunidad de fotografiar el paisaje, descubrir cascadas y avistar animales como monos y cocodrilos.

cañón del sumidero Chiapas

Haremos noche en la ciudad para descansar del largo viaje y seguir disfrutando  la zona.

Día 4 Chiapa de Corzo

Tras un buen descanso, podemos dedicar la mañana a pasear con calma por esta bella ciudad colonial, que fue la primera fundada por españoles en la región de Chiapas. Sus lugareños tienen gran habilidad para tallar la madera, una buena muestra son  las máscaras que lucen en la fiesta de los Parachicos. Otra opción es recorrer algunas de las múltiples cascadas que salpican la zona y disfrutar del azul especial de sus aguas.

A mediodía cogeremos un autobús rumbo a Palenque donde haremos noche.

Día 5 Palenque

Despertaremos en la importante ciudad de Palenque donde, después de la naturaleza de días anteriores, volveremos a reencontrarnos con la arqueología. Palenque tiene una importante y completa zona arqueológica que no podemos perdernos. Seguro que nos maravillaremos con El Palacio o el Templo de las Inscripciones.

Por la noche, es un buen momento para degustar la gastronomía típica de la región de Chiapas. No puedes perderte platos de origen  indígena como el shote con momo.

Día 6 Palenque

Para descansar y continuar disfrutando la zona no nos moveremos de Palenque que aún tiene mucho por descubrir como La cascada de Misol-ha demuestra la fuerza de la naturaleza con una preciosa caída de agua de 35 metro de altura.

Día 7 Campeche -Mérida

Por la mañana saldremos hacia Campeche donde podemos pasear por sus calles llenas de color y charlar con sus lugareños. Después de descansar y saborear la comida del lugar saldremos rumbo a Mérida donde llegaremos en un par de horas

Día 8 Chichen Itza

Chichen Itza

(más…)

La fuerza de la ilusión

La fuerza de la ilusión

Era necesario ya abrir por fin este cajón de ilusiones.

Para recordar que si la ilusión muere se pierden oportunidades de grandes viajes. Porque sin ilusión es muy difícil conseguir nada. Porque salir cada de día de casa con la ilusión en el bolsillo es imprescindible. Tiene tanta fuerza que es capaz de dibujar sonrisas, de alimentar sueños, de despertar emociones aletargadas y de mantener vivas las que ya existían. La ilusión es un motor de vida capaz de llevarnos hasta donde soñemos, que nos va sustentando por el trayecto, que nos anima a seguir avanzando, que nos motiva a luchar por el viaje. Y no tienen por qué ser ilusiones  muy grandes, ni destinos lejanos o exóticos. Pueden ser también ilusiones pequeñas, escapadas sencillas, paseos cercanos. Da lo mismo.

Lo realmente importante es no dejar nunca que la ilusión se escabulla por el roto del bolsillo. Y si eso ocurre, simplemente hay que recogerla del suelo, zurcir  el desgarro y guardarla de nuevo. Entonces ella sola volverá a agarrarse, a hacerse fuerte a tu lado para evitar perderse en el camino. Y aunque a veces parezca diluirse entre adversidades y obstáculos, si la ilusión es firme y el destino está en tu mente tarde o temprano llegarás a él. Así que elige tu ilusión, búscale un sitio cómodo en tu mente y deja que vaya germinando. Si la cuidas como es debido, pronto echará raíces que irán extendiéndose por tu interior, recorriendo tus venas y, algún día, tendrá tanta fuerza que florecerá hasta convertirse en una realidad.

A base de ilusiones hemos pisado lugares que nos parecían imposibles, hemos caminado sobre un glaciar, subido a una duna con la arena más antigua del mundo, bajado los rápidos de un gran río, sobrevolado lugares increíbles, hemos conocido la hospitalidad en estado puro, el valor de la sonrisas, descubierto culturas nuevas, hemos acampado junto a hipopótamos, arribado a playas desérticas, disfrutado del sol de medianoche, de miles de luciérnagas brillando en la oscuridad… Porque por muy negra que sea la noche siempre habrá alguna pequeña luciérnaga manteniendo una luz diminuta pero suficiente para alumbrar el camino.

Por eso confío tanto en la ilusión que hace posible lo imposible. Por eso no dejaré que se escape. Y por eso se abre este cajón, para llenarlo con todos los destinos con los que, en algún momento, hemos soñado: Nepal, Madagascar, Perú, Argentina, Malasia, Bolivia, Nueva Zelanda, Australia…

Porque cada viaje empieza como una simple ilusión que, poco a poco, va creciendo hasta que la conviertes en realidad. Y lo mismo sucede con el gran viaje que es la propia vida.

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