Seré honesta.

Israel no estaba guardado en mi cajón de ilusiones, no era ese viaje imprescindible que sabes que, tarde o temprano, vas a acabar haciendo, ni siquiera le había echado una mirada de soslayo, ni había coqueteado con él para ver si despertaba mariposas en mi estómago. Nada de nada para que engañaros. Puede que mi venda de agnóstica rechazará sin querer a la cuna de religiones, que los innegables conflictos actuaran de veto involuntario o simplemente tenía demasiados países revoloteando ya por mi imaginación viajera que dispersaban mi atención.

Quizá por eso, Israel, celoso de otros lugares, hastiado de mi indiferencia, ideó una estratagema para  cruzarse en mi camino y reivindicar su protagonismo. Y lo logró, porque en un par de días tengo una cita con él a la que acudo sinceramente nerviosa, con esa sensación de adolescente enamoradiza debatiéndose entre la atracción y el miedo a sentirse defraudada.

Durante el tiempo que ha pasado desde que Israel irrumpiera de golpe en mi ideario viajero, he tratado de desnudarme de prejuicios para acudir al encuentro con un pasaporte en blanco que estoy dispuesta a ir rellenando con todo lo que el país tenga que ofrecerme, sea de la índole que sea. Después de leer guías, de zambullirme en otros blogs de viajes, de quitarme la venda, informarme y prestarle la atención hasta ahora negada, he descubierto que era absurdo mantenerlo en el ostracismo cuando tiene tantos lugares increíbles para conocer y una variedad mucho más amplia de lo que creía. Y esa es una de las esencias de viajar; saber rectificar, desmontar barreras mentales, empaparse de otras culturas porque en las diferencias está el aprendizaje, no emitir juicios sin conocimiento y presenciar para opinar.

guia-Lonely-Planet-Israel

Así pues, me llevo en la mochila las ganas de descubrirlo con mis propios ojos, de vivirlo en directo, de husmear en sus calles, en sus ruinas arqueológicas, de respirar siglos de historia, de observar la riqueza de sus contrastes culturales, de dejarme enamorar por su gastronomía y de ver qué provoca en mí esa compleja mezcolanza de religiones, creencias, tradición y modernidad.

Ilusiones a convertir en recuerdos:

-Flotar en el Mar Muerto.

-Ver amanecer desde la Fortaleza de Masada.

-Asomarme al abismo geológico de Mitzpe Ramon en el desierto de Negev.

– Pasear por la explanada de las Mezquitas para encontarme cara a cara con la Cúpula de la Roca.

-Cazar aromas y sensaciones en los mercados de Jerusalén.

-Contemplar para comprender el rito sagrado del judaismo en el Muro de las Lamentaciones

– Buscar el hummus perfecto para saciar mi gula viajera.

Ruta de 7 días por Israel:

Serán solo siete días para recorrer el  país en coche de alquiler con un itinerario ya fijado pero en el que aún cabe esa dosis de improvisación que mantiene la sopresa constante. Como siempre, falta tiempo pero aún así creo que ha quedado una  ruta muy completa y quizá algo ambiciosa:

Día 1- Llegada a Tel Aviv- Cesarea- Acre-Tiberias.

Día 2 Tiberias- Mar de Galilea- ¿Safed?- ¿Nazaret?-Bet Shean- Monasterio de San Jorge- Mar Muerto.

Día 3 Ruta en 4×4 por el Mar Muerto y alrededores.

Día 4 Amanecer en la fortaleza de Masada- Mitze Ramon- Jerusalén.

Día 5 y 6 Jerusalén.

Día 7 Tel Aviv y Jaffa.

Día 8 Regreso a España.

Fuentes de información:

-Foros:  los Viajeros

– Blogs de viajes: Viajes Chavetas, el Rincón de Sele , Viaja Blog y Viajeros Callejeros

Web de Turismo de Israel

– Guías de viajes: Lonely Planet, Bradt, El País- Aguilar y Trotamundos.

Si quieres seguir el viaje puedes hacerlo en las redes sociales a través del hastag #IsraelTrip.

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