Un 4x4 de safari al atardecer en la sabana sudafricana, con dos niños jugando junto al vehículo

Viajes a Sudáfrica en familia

Sudáfrica con tus hijos, más sencilla de lo que crees.

Agencia de viajes en familia a medida.

Por qué Sudáfrica

El primer viaje a África y, a la vez, el más fácil de todos.

Imagínate a tus hijos pegados a la ventanilla de vuestro propio coche, contando cebras. Sin guía, sin grupo y sin madrugón obligatorio: paráis cuando ellos quieren parar, seguís cuando se aburren y volvéis al campamento a comer. Por la noche dormís dentro del parque y oís a los animales desde la cama. Eso es un día normal en Sudáfrica.

Desde el sofá, Sudáfrica suena a malaria, a inseguridad y a animales sueltos. Yo también lo pensé antes de ir. Después estuve cuatro semanas recorriéndola por libre con mis tres peques y volví con la idea contraria: no es que se pueda, es que es una idea buenísima. Es un país mucho más sencillo de lo que imaginas y me parece perfecto para tener un primer contacto con el continente africano. Lo único que no te resuelve es el tiempo y la cabeza que hace falta para encajarlo todo. De eso me encargo yo.

El safari

El primer animal aparece y ya no hay quien os baje del coche.

Sudáfrica es una explosión de paisajes y todos distintos: la sabana seca de Kruger, los bosques verdes de Tsitsikamma, las cascadas de la Ruta Panorama, los humedales de Isimangaliso. Pero lo que os va a cambiar el viaje es la primera vez que aparece un elefante a diez metros y dentro del coche se hace un silencio que no habíais oído nunca.

Aquí los Big Five (león, elefante, leopardo, rinoceronte y búfalo) se ven desde tu propio coche, por carreteras asfaltadas y pistas de tierra en buen estado. No hace falta un todoterreno ni contratar a nadie. Y no es un zoo: los avistamientos dependen de la suerte, y precisamente por eso el día que aparecen no se olvida.

Una leona descansa a la sombra de un árbol en el Parque Kruger, Sudáfrica

Safari con niños

Y sí, tus hijos entran en el safari.

Esta es la duda que más me llega, y la tuve yo antes de ir: si les iba a dar miedo tener un elefante tan cerca, si aguantarían las horas de coche, cómo reaccionarían ante una situación de riesgo. Fuimos con niños de 5, 3 y 1 año y puedo decir que fue un éxito.

Una niña de espaldas mira por la ventanilla del coche a una jirafa durante un safari por libre en Sudáfrica

En vuestro propio coche

El safari lo conducís vosotros, con vuestro ritmo, vuestras paradas y vuestra merienda. Mis hijos vieron prácticamente los mismos animales que nosotros, leones y guepardos incluidos.

Un perro salvaje africano en el borde de la carretera asfaltada del Parque Kruger

El game drive guiado tiene truco

Los parques no admiten menores de 6 años en sus safaris guiados. Nosotros nos turnábamos: uno se iba en el camión abierto y el otro se quedaba con los peques. Te dejo el viaje montado para que eso encaje sin discusiones.

Sillas de madera bajo un árbol frente a la charca del campamento Ndlovu, en Hlane, Esuatini

Dormir dentro del parque

Es lo que de verdad cambia el viaje. En Hlane no hay luz eléctrica y el campamento se ilumina con faroles, y la charca donde beben los rinocerontes está a unos metros de la cabaña. Toda una aventura para los peques.

La otra mitad del viaje

Y Sudáfrica no es solo safari.

Esta es la parte que casi nadie espera y que a mis hijos les gustó tanto como los animales. Ciudad del Cabo impresiona, y no por tener un casco histórico lleno de monumentos, sino por el entorno natural en el que está metida: una montaña plana detrás y dos océanos a los lados.

Un niño de espaldas señala Ciudad del Cabo y la bahía desde lo alto de la Montaña de la Mesa

La Montaña de la Mesa

Se sube en teleférico y abajo se queda la ciudad entre dos mares. Los billetes valen siete días, así que si ese día hay nubes o viento, cambiamos de plan y subimos otro.

Pingüinos africanos caminan por la orilla de la playa de Boulders, en Simon's Town

Los pingüinos de Boulders

Cientos de pingüinos africanos en una playa de arena blanca. Mis hijos no pudieron ni terminar el postre: bajaron corriendo a conocerlos. Ese día no hizo ninguna falta que hubiera zona infantil.

El cartel de madera del cabo de Buena Esperanza, el punto más al suroeste de África, con el mar detrás

El cabo de Buena Esperanza

El punto más famoso del país, con avestruces y elands andando sueltos por la carretera, la playa de Platboom y unos acantilados que se ven desde el faro.

Sin rodeos

Hablemos de lo que te preocupa.

Yo también dudé mucho, tanto que llegué a llamar a la Embajada de Sudáfrica en Madrid antes de ir. Así que aquí no voy a venderte que no existan las dudas: te cuento lo que hay y lo que hago yo por dentro para que no te toque a ti.

Un coche de alquiler se cruza con un elefante que sale del arbusto en una carretera del Parque Kruger

La seguridad

Sentido común, como en cualquier sitio. No conducir de noche, no dejar nada a la vista dentro del coche y algo más de ojo en el centro de las ciudades grandes. Son las mismas recomendaciones que aplicarías en muchos destinos a los que no dejarías de viajar por miedo. Yo estuve un mes y no tuve ningún problema; solo me sentí algo incómoda en zonas muy concretas del centro de Ciudad del Cabo. Y esto no lo dejo a tu criterio: la ruta, los alojamientos y los horarios de cada traslado los elijo yo pensando exactamente en esto.

Vacunas y malaria

No hay ninguna vacuna obligatoria para entrar desde España. Aun así, siempre recomiendo pedir cita en una unidad del viajero o en un centro de vacunación internacional, que son quienes deben daros las pautas, y hacerlo con unos dos meses de antelación. Tampoco te voy a esconder que hay zonas con malaria, y Kruger es una de ellas. Nosotros fuimos en octubre, con profilaxis pediátrica pautada, y en un mes entero no vi mosquitos: de los cinco, solo mi hija tuvo una picadura. Y si aun así te agobia, dímelo y te diseño un itinerario que no pase por zonas de malaria y en el que veáis los Big Five igualmente, en sitios como Pilanesberg, Addo o Madikwe.

Conducir y las distancias

Se conduce por la izquierda. Cuesta un poco los primeros kilómetros y después te acostumbras. Las distancias son grandes, y ahí está la mitad de mi trabajo: encajar las etapas para que ningún día se os haga eterno, meter un vuelo interno donde compense (el nuestro nos ahorró casi mil kilómetros y doce horas de coche) y elegir dónde dormir para no conducir nunca de noche. Mi bebé de 19 meses lloraba mucho en carretera en España y en Sudáfrica fue todo como la seda.

Cuándo ir

A Sudáfrica se puede viajar todo el año.

Esa es la respuesta corta, y es cierta: los animales no se van a ningún sitio y siempre hay una versión buena del viaje. Lo que cambia según el mes es qué vais a ver, no si merece la pena ir.

Una manada de elefantes con sus crías bebe en una charca del Parque Nacional de Addo, Sudáfrica

Si podéis elegir · mi favorita

Octubre y noviembre

  • Es cuando fui yo
  • Todavía hay ballenas en Hermanus, en De Hoop y en Santa Lucía
  • Aún no estás de lleno en época de lluvias
  • Buena temperatura y unas doce horas de sol
  • Menos gente que en pleno verano europeo

Si podéis saltaros unos días de cole

Septiembre

  • Todavía es época seca y los animales siguen en las charcas
  • Es el mejor mes para ver ballenas en Hermanus
  • Empieza la primavera y florece la costa
  • Días templados y todavía sin lluvias
  • Ojo: coincide con la vuelta al cole

Si vais con el calendario escolar

Julio y agosto

  • Invierno austral y época seca
  • Los animales se concentran en las charcas a beber
  • Menos vegetación donde esconderse
  • Son los mejores meses para ver fauna
  • Cae en vacaciones escolares

Las estaciones van al revés que en España

Nuestro verano es su invierno. Suena raro y en realidad juega a favor: podéis ir en agosto y encontraros los mejores safaris del año.

Y lo mejor de todo: no hay jet lag

Sudáfrica está prácticamente en nuestro mismo huso horario, así que se aterriza y se empieza el viaje esa misma tarde. Como mucho hay una hora de diferencia en nuestro invierno, y durante el verano español ninguna. Con niños pequeños, esto vale oro.

Sudáfrica asusta desde el sofá y se vuelve fácil sobre el terreno. Delegar el viaje es saltarte esa distancia: no comparas parques ni horarios de safari, llegas sabiendo que alguien ya recorrió ese camino con niños pequeños y lo dejó atado por vosotros.

De Ilusión a Recuerdo

Conozco el país de verdad

Cuatro semanas por Sudáfrica con mis tres peques.

Fuimos por libre, en coche de alquiler y con niños de 5, 3 y 1 año. Entramos por Johannesburgo, salimos por Ciudad del Cabo y por el camino cruzamos a Esuatini. Dormimos dentro de cinco parques: Kruger, Hlane, Tsitsikamma, De Hoop y Pongola.

Yo ya había recorrido el sur de África hace años, por Namibia y Botsuana, pero repetir la experiencia con mis hijos fue otra cosa. Vimos leones, guepardos, perros salvajes africanos y una leona defendiendo su presa de dos hienas. En Hlane conté once rinocerontes blancos juntos bebiendo en la charca del campamento, a tres metros. Y en Tsitsikamma vi saltar una ballena desde el balcón de la cabaña.

Patricia camina de espaldas por una playa de rocas de Sudáfrica con su bebé a la espalda en la mochila de porteo

Por qué yo

Lo que te cuento lo he hecho con tres criaturas al lado.

Sé en qué campamento de Kruger conviene dormir según lo que queráis ver, cuántas noches hacen falta dentro del parque para que valga la pena, qué etapas son demasiado largas para unas piernas de tres años y cuáles se resuelven con un vuelo interno. Sé que en Addo dan un mapa con un juego de puntos que engancha a los peques, que en Kruger venden una libreta de avistamientos para ir tachando animales y que hay que llevar lápiz. Y sé cuándo un extra merece la pena y cuándo ese dinero rinde muchísimo más en otro plan.

Uno de los motivos por los que organizar este viaje agobia tanto es que no hay apenas información detallada en español, y menos todavía si viajas con bebés. Cuando la buscas y no la encuentras, vuelves a plantearte si no será una locura. No lo es. Solo hace falta que alguien lo haya hecho antes.

Patricia de espaldas con sus tres hijos frente a dos rinocerontes blancos en Hlane, Esuatini

Qué te entrego

No te entrego un viaje organizado. Te entrego el viaje Todo Pensado.

Vuestra Sudáfrica de principio a fin, con todas las reservas hechas por mí como agencia de viajes con licencia (CICMA 5015): vuelos, vuelos internos, coches de alquiler, alojamientos dentro y fuera de los parques, pases y experiencias. Tú no tienes que abrir ni una web.

Y además la modalidad Todo Pensado, que es donde de verdad se nota la diferencia: lo que hace que lleguéis a Sudáfrica con ilusión y no sobrepasada.

Un niño, de espaldas en la ventanilla del coche, mira un elefante en pleno safari por Sudáfrica

La planificación detallada al máximo, día a día

Qué hacer cada jornada, diseñado a medida para tu familia a partir de lo que me cuentes en la videollamada. Cada familia es un mundo, y aquí además manda la edad de los peques: no monto igual un viaje con un bebé que con dos niños de ocho y diez años.

Todo resuelto sobre el terreno

Horarios de las puertas de los parques (que se cierran a una hora fija y no se negocian), tiempos reales de cada traslado, dónde parar a comer, dónde hay supermercado, en qué tramos no vais a tener cobertura y qué hacer si el barco de las ballenas se cancela por viento.

Toda la información práctica del país

Moneda y cómo pagar, tarjeta SIM, conducción por la izquierda, qué meter en la maleta para el safari, si os compensa la Wild Card y los consejos que solo se aprenden habiendo estado allí con niños.

Un regalo sorpresa para tus peques

Personalizado para ellos, para que se entretengan en los traslados y lleguen sabiendo distinguir un rinoceronte blanco de uno negro.

Mi acompañamiento antes, durante y después

Me tendrás siempre al otro lado del WhatsApp, desde que empezamos a pensar el viaje hasta que volvéis a casa.

Para que te hagas una idea

Dos rutas pensadas de principio a fin.

No son paquetes cerrados ni salidas con fecha: son dos rutas que tengo diseñadas enteras y que uso como punto de partida. A partir de ahí movemos días, cambiamos parques y ajustamos el ritmo hasta que el viaje sea el vuestro.

15 días

El Lion's Head y Ciudad del Cabo entre dos mares, vistos desde la Montaña de la Mesa

Safari por tierra y mar · 15 días

Los pingüinos y las ballenas al principio, tres noches durmiendo dentro del Kruger al final. Ocho etapas y solo tres mudanzas después del vuelo interno: la versión más tranquila.

19 días

Una cría de rinoceronte blanco junto a su madre en una charca de Hlane, Esuatini

Del cabo de Buena Esperanza al primer amanecer de safari · 19 días

El eje que recorrimos nosotros con nuestros hijos, de Ciudad del Cabo a Kruger, con una noche en Esuatini frente a la charca de los rinocerontes.

Una ballena franca austral asoma la cabeza en Walker Bay, frente a Hermanus

Sudáfrica · de junio a noviembre

Las ballenas de Hermanus, desde la orilla.

Cada año llegan a Walker Bay a aparearse y a criar. A finales de septiembre y en octubre se multiplican y se acercan tanto que se ven desde el acantilado, sin barco.

Cómo trabajamos juntas

Tres pasos, cero preocupaciones.

Un viaje pensado para tu familia se construye contigo, pieza a pieza.

i.

Cuéntame

Agenda primero una conversación sin prisas para hablar sobre qué os apetece, qué os preocupa y cómo es vuestra familia. Escucho vuestras ilusiones y también vuestros miedos.

ii.

Yo lo diseño todo

Planifico y reservo vuestro viaje al detalle: ruta, vuelos, alojamientos, planes para todos… No sólo te entrego el viaje organizado, sino también la paz mental y la tranquilidad de tenerlo hecho para que tú solo te preocupes por decidir en qué invertir el tiempo libre que te regalo.

iii.

Estoy a tu lado

Antes, durante y después. Vosotros vivís la aventura y me tenéis cerca para resolver cualquier duda o problema (y también para contarme lo bien que lo estáis pasando).

Honestidad por delante

Así son las familias que viajan conmigo

Parte del éxito de un viaje a medida es que tú y yo conectemos. Si lo hacemos, me resulta mucho más fácil entenderte y que me confíes algunos de vuestros mejores recuerdos. Así que, antes de nada, deja que te cuente con quién trabajo mejor y cómo lo hago.

Vas a disfrutar viajando conmigo si…

  • Quieres irte de viaje con tus peques pero organizarlo significa sumar otra carga mental más a la larga lista de tareas en las que pensar.
  • Cuando por fin te sientas en el sofá por la noche tras el maratón de trabajo, niños, baños, cenas, cuentos y lavavajillas, necesitas desconectar y no liarte a buscar vuelos y hoteles.
  • Te sobra ilusión por descubrir el mundo a través de su mirada pero te falta tiempo para planificarlo.
  • Sientes miedo e inseguridad porque es tu primer gran viaje en familia y alguien te dijo eso de «con niños no se puede».
  • Te gusta viajar por libre, a vuestro aire, no en viaje cerrado de catálogo, pero con la tranquilidad de que hay alguien al otro lado por si lo necesitas.

Así es como trabajo

  • Cuido cada propuesta con tiempo y cariño, no a destajo: te quito el viaje de la cabeza y lo dejo en las mejores manos.
  • Diseñar un viaje a medida son muchas horas de oficio, por eso el diseño tiene un pequeño precio (que luego te descuento del viaje). Es mi manera de dedicarle el mimo que merece, sin prisas.
  • Cada viaje que preparo es único para tu familia: no trabajo con paquetes de grupo ya cerrados. Si lo que buscas es un viaje de catálogo estándar, hay agencias estupendas para eso; lo mío es hacértelo a tu medida.

Familias que ya han ido a Sudáfrica conmigo

5,0 en Google · estas tres reseñas son de viajes a Sudáfrica

“Contar con Patricia para organizar nuestros viajes siempre es un acierto. Este año nos ayudó con Sudáfrica y ha sido todo un sueño. Sin sus recomendaciones no hubiéramos hecho la mitad de las actividades ni descubierto sitios increíbles que no vamos a olvidar. Además estuvo pendiente de nosotros durante todo el viaje. ¡Un 10!”

Lara · viaje a Sudáfrica

“Patricia nos ha creado un gran viaje a Sudáfrica con 2 niños, sin perder detalle y pensando siempre en abaratar costes disfrutando a lo grande. Sin ella este viaje no lo hubiésemos podido hacer. Recomendado 100%. ¡Muchas gracias, Patricia!”

Mael · Sudáfrica con 2 niños

“Patricia nos asesoró en nuestro viaje a Sudáfrica con nuestra hija de 10 meses. Nos propuso dos rutas según nuestros gustos y varias opciones de alojamiento en cada destino. Fue muy cómodo seguir su planning: nos evitó pasar horas buscando en internet. Siempre estuvo disponible hasta el final del viaje.”

Deli · Sudáfrica con un bebé

Antes de dejarlo para más adelante

Sudáfrica no se improvisa, y no lo digo yo: lo dice el calendario.

Los campamentos que están dentro de los parques nacionales abren sus reservas exactamente once meses antes, el primer día hábil de cada mes. Y en Kruger vuelan: en temporada alta, los más famosos como Satara, Skukuza o Lower Sabie se agotan en minutos. Si os quedáis fuera, las alternativas son dormir fuera del parque, a las puertas, o pagar mucho más por una reserva privada.

Dormir dentro es lo que convierte este viaje en el viaje, así que yo trabajo con ese calendario en la mano y estoy pendiente del día que se abre el cupo. Además llevo pocas familias a la vez, porque cada viaje me lleva muchas horas, y cuando el cupo se llena la siguiente fecha libre se va lejos. Si tenéis una fecha en la cabeza, este es el momento de contármelo.

¿Diseñamos vuestra Sudáfrica en familia?

Agenda una videollamada sin compromiso para conoceros y contarme qué soñáis. El resto lo organizo yo.