Mitzpe Ramon, el guardián del abismo

Existe un lugar en Israel al que incomprensiblemente, y por suerte, aún no llegan excesivos turistas, un punto habitualmente excluido de los circuitos más tradicionales. Sin embargo, este  recóndito lugar, un pequeño pueblo perdido en medio del desierto del Néguev, presume de un atractivo honor: ser el guardián del abismo. Se llama Mitzpe Ramon y, con el permiso de la cercana fortaleza de Masada, tiene el mirador más especial de todo Israel. ¿Por qué? Porque solo desde Mitzpe Ramon puedes desafiar al vértigo asomándote a Makhtesh Ramon, el Gran Cañón de Israel. 

Cráter Makhtesh Ramon en Mitzpe Ramon, Israel

Ahí, dentro de la Reserva Natural de Ramon Makhtesh, el área protegida más grande de todo Israel, el desierto del Néguev tiene una gigantesca brecha, la tierra se abre en una caprichosa formación geológica de las que solo hay siete en el mundo y ésta es la más grande de todas, un inmenso cráter de dimensiones desproporcionadas. Toma nota: 40 kilómetros de largo, hasta ocho kilómetros de ancho y 300 metros de profundidad. Todo un gigante geológico que nada tiene que envidiar al famoso Cañón del Colorado. Pero aunque a veces se hable de él como cañón, en realidad es un cráter muy especial pues ni es de origen volcánico, ni formado por la caída de un meteorito, sino un circo de erosión, una herida en el suelo que se ha ido modelando lentamente durante millones de años de evolución geológica.

Cráter Ramon, Mitzpe Ramon, en el desierto del Néguev,Israel

El mejor modo de abarcar con la vista parte de este abismo repleto de fósiles y rocas volcánicas con llamativos contrastes cromáticos es desde el pueblo. Mitzpe Ramon parece columpiarse en el borde de ese abismo, entre nubes polvorientas que, por momentos, parecen dudar entre engullirlo o simplemente desdibujarlo bajo una cortina de polvo y arena.

Mirador Mitzpe Ramon, Israel

Para contemplar Makhtesh Ramon, el Gran Cañón de Israel, puedes optar entre recorrer el paseo que hay a lo largo del mirador o, si eres más valiente, asomarte a la plataforma suspendida en el aire no apta para personas con vértigo. Desde esa desvencijada plataforma, se despliega ante ti un horizonte infinito en tono ocre que te dejará embobado más tiempo del que pensabas hasta que alguna cabra te despierte de tu ensoñación.

O hasta que, como me pasó a mí, tu mirada vagabundee hasta cruzarse, en el filo del cráter, con varios jóvenes del pueblo que matan el tiempo sentados sobre las rocas con las piernas colgando al vacío. A ratos, con conversaciones salpicadas de risas. A ratos, con intensos silencios  que parecen cubrirse, poco a poco, de ese polvo plomizo mecido a capricho por el viento.

Incomprensiblemente quietos, como si esta atmósfera de arena suspendida en el aire hubiera ido cayendo grano a grano sobre ellos hasta cubrirlos con una densa capa que les impidiera moverse.

Mitzpe-Ramon

Un poco más abajo, uno de esos jóvenes, sin miedo ninguno a caer, se entretiene en soledad tirando piedras al cañón, como ese niño que no puede parar de  lanzar cantos rodados al lago. Pero el chaval, cubierto con una capucha, quién sabe si para protegerse del viento o para esconderse de miradas ajenas como la mía, las lanza desnudo de esa curiosidad infantil. A veces, ni siquiera sigue con la mirada la trayectoria de las piedras. Simplemente las lanza, en ocasiones de un modo aleatorio, en otras con cierta cadencia. Y de repente, deja de hacerlo, y su mano queda unos segundos suspendida en el aire. Es entonces cuando hubiera querido colarme sin ser vista en su mente.

Centro de visitantes de Makhtesh Ramon, en Mitzpe Ramon, Israel

Descartada la idea, busco otro punto de vista del cañón y, sorteando a las cabras que deambulan por los alrededores con una mirada a medio camino entre el desafío y el hastío, camino hasta el Centro de Visitantes de Makhtesh Ramon, justo al borde del cráter. Un edificio circular al que te recomiendo entrar y donde además puedes informarte en detalle de las rutas de senderismo que descienden hacia el fondo del abimos. Entre otras cosas de interés acerca del cráter, allí también aprenderás sobre la historia del primer astronauta de Israel.

Cráter de Makhtesh Ramon en Irael

Al salir, termino de confirmar que el borde del abismo ha de tener algo de adictivo para los jóvenes del pueblo que se arremolinan allí como si ejerciera algún tipo de embrujo. De nuevo, en el filo del cañón, coqueteando con el vacío, me encuentro a una joven sentada, con la cabeza cubierta con un velo, escribiendo en una libreta mientras su mirada vacila entre el papel y el horizonte.

Carpinteria makhtesh ramon Mitzpe Ramon

Para otra de las paradas recomendadas, has de coger el coche  y tomar la impresionante carretera que serpentea hacia el interior del cráter para descubrir HaMinsara, que en hebreo significa el aserradero, lugar al que también se lo conoce como La Carpintería. Se trata de una curiosa formación geológica que, desde lejos, parece un montón de serrín marrón oscuro. Al acercarte, verás que es cuarzo cristalizado en prismas lo que provoca una singular ilusión óptica que te hará creer que es madera.

Qué ver cerca de Mitzpe Ramon: Avdat

Avdat Israel

Aprovecha que estás en el desierto del Negev para visitar la antigua ciudad nabatea de Avdat, situada en lo alto de una colina a poco más de 20 kilómetros de Mitzpe Ramon. Hoy poco queda del esplendor que viviera en los siglos II y III a.C., cuando Avdat era un importante alto en el camino para las caravanas que seguían la Ruta del Incienso que unía Petra con el Mar Mediterráneo. Aún así, merece la pena pasear entre las ruinas de baños romanos, arcos, catacumbas e incluso iglesias.  Un legado arqueológico  e histórico que le ha valido a Avdat  ser Patrimonio de la Humanidad, según la UNESCO.

Cómo llegar a Mitzpe Ramon

El modo más sencillo de hacerlo es con vehículo propio. Israel es un país muy sencillo para moverse con coche de alquiler, las distancias no son excesivas y de ese modo tienes libertad total. De todos, modos también puedes llegar en autobús desde Eilat en un trayecto directo de unas tres horas. Desde Be’erSheva,  también hay conexiones de bus directas que te dejan en Mitzpe Ramon en poco más de una hora. Para llegar desde Jerusalén o Tel Aviv, tendrás que hacer transbordos.

Dónde comer en Mitzpe Ramon

El único sitio que puedo recomendar para comer en Mitzpe Ramon es el modesto restaurante Haksa en la calle HarAdon donde se podía probar auténtica comida israelí casera y muy rica por poco dinero. Eso sí, desconozco si seguirá abierto.

Dónde dormir en Mitzpe Ramon

Lamentablemente no hice noche en Mitzpe Ramon así que no puedo aconsejar. De todos modos, la oferta de hoteles es ya variopinta y tienes desde pensiones básicas a hotelazos en medio del desierto con miradores al cráter. Pero si lo tuyo es el espíritu aventurero, has de saber que puedes acampar en el fondo del cráter Mahktesh Ramon en el camping Khan Be’erot.

Qué hacer en Mitzpe Ramon

Centro visitantes Makhtesh Ramon, en Mitzpe Ramon, Israel

El desierto del Neguev resulta cada vez más atractivo y en torno al cráter de Makhtesh Ramon se han ido estableciendo ya varias empresas que ofrecen distintas actividades: tours guiados en 4×4, paquetes de aventura con rappel para descender por las paredes del cráter, vuelos en globo aerostático, excursión a cañones con manantiales…  Si haces noche en Mitzpe Ramon, no te pierdas su famoso atardecer, así como su espectacular cielo estrellado libre de contaminación lumínica.

Cabras montesas en Mitzpe Ramon, desierto del Néguev

Pero una de las mejores cosas que hacer en Mitzpe Ramon es elegir alguna de las rutas de senderismo que descienden hacia el fondo de Makhtesh Ramon. Es una oportunidad única de conocer desde dentro cómo son las entrañas del abismo y si, además eliges ir con un guía aprenderás sobre este curioso fenómeno geológico y sobre la fauna del desierto del Negev, como las cabras montesas o los zorros. Existe también curioso un parque de esculturas de piedra al aire libre y Bio-Ramon, una pequeña reserva de vida salvaje del desierto donde ver algunas de las especies que habitan en el Neguev, como serpientes, puercoespines o lagartos.

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