Viajar a Cracovia: Guía práctica

Querida Cracovia:

Acabo de regresar a Madrid después de visitarte y ya te echo de menos. Aquí no hay calesas de caballos recorriendo las plazas, ni torres medievales, tampoco capillas subterráneas talladas en sal, ni, mucho menos, un trompetista que me recuerde la hora. Han sido solo cuatro días acariciando tus calles, poco tiempo pero más que suficiente para encapricharme de ti. Y digo acariciando porque apenas te he conocido me he dado cuenta de que hay que tratarte con mimo. Mereces que te cuiden porque, aunque ya te lamiste las heridas históricas de tártaros, suecos, austriacos, nazis y comunistas, sé que las cicatrices siguen ahí.

Rynek Glowny Cracovia

Es normal que ese pasado te haga ser algo desconfiada pero he visto que, aun así, miras hacia delante con el romanticismo y la imaginación que te caracteriza. Me siento orgullosa de ti por ser una ciudad tan fuerte capaz de sobrevivir al horror y la barbarie. Has sabido renacer, mantener intacta tu cultura, tu religiosidad, el legado gótico y renacentista, y seguir siendo la niña bonita de Polonia. Eres conservadora sí pero he sentido que tienes ganas de avanzar, de labrarte tu propio futuro libre de ataduras, de abrirte a esa Europa que todavía no sabe si darte el euro. Estate tranquila, piensa que con tu zloty igual te va mejor, mira cómo estamos los demás.

castillo de Wawel Cracovia

¿Sabes? Aquí no encuentro un castillo encaramado a una colina y echo de menos el dragón que lo custodiaba. Tengo una nostalgia absurda del aire medieval que respiraba estando contigo. Me apetece pasear de nuevo en bici por las orillas del río Vístula y sentarme con una cerveza en una de las terrazas del barrio judío. ¿Me esperarás? Quizá tarde un tiempo en visitarte de nuevo pero has de saber que no te olvidaré. He decidido que te haré caso y he metido en mi cajón de ilusiones Torun, Gdansk, los parques nacionales y otros lugares de tu país sobre los que me hablaste. Así que cuando regrese a Polonia será para pisar nuevos destinos pero sé que tarde o temprano volveré a ti.

Río Vístula Cracovia

muralla de Florianska Cracovia

Mientras tanto, he estado pensado que la mejor manera de que tú no te olvides de mi es mandarte un emisario con esta carta. Por eso, dejo aquí información práctica para que otros viajeros se animen a conocerte y alguno de ellos te haga llegar estas letras.

Moneda:

Aunque Polonia pertenece a la Unión Europea, de momento no ha adoptado el euro y continua con su propia moneda el zloty (PLN). Te recomendamos llevar euros y cambiar directamente en el centro de la ciudad, en la calle Florianska, por ejemplo, hay varios lugares donde aplican muy buen cambio.

Cómo llegar:

Ryanair te lleva directo en poco más de tres horas a Cracovia desde Madrid. Si buscas los vuelos con antelación puedes encontrar buenos precios, por ejemplo 118 € ida y vuelta fue lo que costó en abril. Para ir al centro de la ciudad desde el aeropuerto, lo mejor es coger el tren de cercanías que en solo 15-20 minutos te deja en la estación central Kraków Glówny (también conocida por Dworzec Glówny) y cuesta solo 12 zlotys (unos 3 €). El billete lo puedes comprar en el propio tren, ya sea en unas máquinas expendedores que hay en el vagón o al revisor directamente. La estación de tren del aeropuerto es un simple apeadero así que tened cuidado para no pasaros de largo.

Qué ver:

Casco histórico (Stare Miasto)

Torre Florianska y Barbacana

El casco histórico está hoy rodeado por el Planty, un cinturón verde de jardines y parques en el mismo lugar que antes ocupaba la muralla que protegía la ciudad. La única puerta original que se conserva de las ocho existentes es la puerta Florianska coronada con una hermosa torre medieval y que conecta dos lugares imprescindibles. En el lado exterior encontrarás la Barbacana, una fortaleza defensiva única por su belleza. Al lado contrario, al final de la calle llegas a la plaza central, conocida como Rynek Glowny y llena de sorpresas. Todo el casco histórico está salteado de rincones con encanto como, por ejemplo, el colegio Maius.

Colina de Wawel

Catedral de Wawel en Cracovia

Al lado del casco histórico se levanta la colina de Wawel, un lugar que no te puedes perder. Primero porque allí se encuentra la catedral que tiene un exterior precioso salpicado de cúpulas y torres. Segundo porque también puedes visitar el castillo que tiene un bonito patio que recuerda a la arquitectura italiana. Tercero porque tienes unas vistas únicas del río Vístula con sus cisnes. Y cuarto, por no seguir con más, porque puedes descender por una gruta subterránea que sirve de guarida a un fiero dragón que escupe fuego por la boca. Si vas los lunes por la mañana la entrada a muchas de las estancias de la colina es gratuíta.

Kamierz, el barrio judío

Kazimierz Carcovia

No puedes irte sin visitar Kazimierz, el barrio judío, ya que te irías sin conocer una parte muy importante de la historia de la ciudad. Durante la ocupación nazi el barrio fue saqueado, las sinagogas utilizadas como almacenes de armas y sus habitantes desterrados a un cruel destino o asesinados. Hoy en día, Kazimierz se ha reinventado convertiéndose en el barrio de moda de Cracovia, en un relevante centro artístico, cultural y social. Piérdete por sus animadas calles y acaba en la Plaza Nowy repleta de cafés y bares a cuál más original y encantador.

Podógorze

grafiti Podgorze Cracovia

Lamentablemente, si por algo se conoce el barrio obrero de Podgórze es porque durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un gueto donde se hacinaba a los judíos, a quiénes se recuerda ahora con un monumento conmemorativo de 70 sillas. Además allí estaba la fábrica de Schlinder, famosa por la película de Steven Spielberg, que hoy está habilitada como un interesante museo. Al lado, en un total contraste, se encuentra el Mocak, museo de Arte Contemporáneo. Tanto a Kazimierz como a Podgórze puedes llegar con el tranvía número 3.

Minas de Sal

Minas de Sal Cracovia

Una visita desde luego muy curiosa son las minas subterráneas de sal que se encuentran en Wieliczka, a unos 14 kilómetros del centro y a donde puedes llegar con el autobús 304 que sale frente al centro comercial Galeria Krakowska y que cuesta 7,60 zlotys ida y vuelta. Un laberíntico entramado de galerías y salas a 135 metros de profundidad con esculturas y hasta una catedral, todo tallado en sal que te dejará con la boca abierta, aunque la verdad que también se hace algo pesado.

Campos de concentración de Auschwitz y Birkenau

Campo de concentración de Birkenau

A 40 kilómetros de Cracovia, se encuentran los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau donde se calcula que los nazis exterminaron desde 1940 a 1945 a alrededor de 1,6 millones de personas, la mayor parte de ellas eran judíos. No todo el mundo decide pisar el campo, pero si realizas esta dura visita guiada de 4 horas, conocerás muy de cerca la impactante y trágica historia sucedida en este lugar atroz. Desde luego, nunca llegarás a comprender cómo y por qué pudo ocurrir algo indescriptiblemente inhumano.

Otros lugares de interés:

Aunque no hubo tiempo para ir, se puede hacer una excursión de un día o más hasta Zakopane, un pueblo de invierno a los pies de los montes Tatra, donde además de esquiar se puede disfrutar de un bonito entorno. Al parque natural de Ojców también se puede ir desde Cracovia para pasear por paisajes de postal y acercarse a los multiples castillos, muchos semiderruídos, que hay por la zona.

Cómo moverse:

Cracovia es una ciudad pequeña así que es muy fácil moverse. El mejor modo es utilizar el tranvía: rápido, económico y además con encanto. El billete sencillo  cuesta 3,60 zlotys y te sirve de sobra para desplazarte por la ciudad. No todas las paradas, ni todos los vagones tienen dispensadores de billetes así que si prevés usarlo compra algún billete de más y te evitarás una multa. La bicicleta es un medio muy utilizado por los locales y que te recomendamos desde aquí. De todos modos, si te gusta caminar puedes recorrerla andando en no mucho tiempo. Con los autobuses puedes ir, por ejemplo, hasta Wieliczka (minas de sal) o a Oswiecim (Auschwitz). Y si vas en plan romántico puede que acabes dando un paseo en una calesa tirada por bonitos caballos.

Moverse en Cracovia

Dónde dormir:

En el casco antiguo (Stare Miasto) hay multitud de opciones de alojamiento pero la elegida fue el New Moon Hostel en el barrio judío de Kazimiers. Todo un acierto este hostel recientemente inaugurado, habitaciones con baño privado y nevera, cocinas de uso comunitario limpias y completas y multitud de detalles gratuitos como wifi, bicicletas, consolas de videojuegos o secadores de pelo. 5 noches en habitacion doble fueron unos 150 € ¿qué más se puede pedir? Además el barrio está repleto de bares con encanto, restaurantes de todo tipo y mucha vida en la calle. En 2o minutos andando puedes estar en Rynek Glowny o coger el tranvía para llegar más rápido.

Qué comer:

La gastronomía polaca es, sobre todo, contundente con muchos platos de carne,  variadas sopas espesas y todo ello acompañado con cerveza y vodka. El bigos, por ejemplo, es el plato típico por excelencia y requiere una compleja y larga elaboración para cocinar el chucrut con todos los distintos tipos de carne y embutidos que lleva. También está muy buenos los pierogi, una especie de raviolis gigantes muy sabrosos. Un restaurante muy barato pero muy recomendable donde probar estos platos es el Polakowski en la calle Miodowa, 39. Por unos cinco euros tienes primero, segundo y bebida!!

Oscypik queso ahumado Cracovia

Si te parece caro, la opción más económica y también divertida es comer en los puestos callejeros. La estrella es la zapiekanki una especia de pizza polaca hecha con media barra de pan tostado, champiñones, queso fundido y ketchup, más los ingredientes que quieras. Te costará poco más de un euro y quedarás no solo lleno sino saisfecho. Por todas partes verás también puestos de pretzel y de oscypki, un queso de cabra ahumado que elaboran con originales formas.

Muy interesante:

Imprescindible, si quieres saber más de la ciudad, son los tours gratuitos que se organizan a través de la web  http://freewalkingtour.com/  Tres horas de visita guiada en español durante la que conocerás no solo la historia de los lugares que visites, sino que también aprenderás un montón de curiosidades y detalles de la vida actual de los polacos. Tienen varias rutas diferentes y si al finalizar te ha gustado puedes dejar propina, aunque no es obligatorio.

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Ruta por Namibia, Botswana y Cataratas Victoria

23 días de aventura en 4×4  por tierras africanas

Una vez más, la ilusión y la necesidad de experimentar la sensación de libertad nos movió a realizar otro viaje inolvidable. Por fin decidimos que llegaba el momento de cumplir uno de nuestros mayores sueños, pisar el África Negra. Ese destino siempre se encontraba en nuestras cabezas porque pensábamos que seguro nos llevaría a vivir experiencias difíciles de encontrar en otros lugares del mundo. Elegimos Namibia y Botswana y, por supuesto, el viaje no nos defraudó.

Aunque pueda parecer desconocido y peligroso viajar por tu cuenta debido a las noticias con las que se encargan de bombardearnos todos los días en los medios de comunicación, no lo es, por ejemplo, para alemanes y anglosajones que, como antiguos colonizadores de estas tierras, pasan allí sus vacaciones con total sensación de tranquilidad, igual que nos puede ocurrir a los españoles en Latinoamérica. No vamos a negar que te topas con la realidad de los países subdesarrollados.  Pobreza, hambre y desigualdad viajan contigo durante gran parte de la ruta. Sin embargo, cuando regresas, además de todas estas sensaciones,  también traes en tu mochila otras  muy reconfortantes, y sobre todo, un montón de sonrisas. 

Ruta 4x4 Namibia y Botswana

 

NAMIBIA

Windhoek (1 noche)

La capital de Namibia no despierta un gran interés. Nosotros nos vimos obligados a inspeccionarla para comprar alguna ropa y un kit básico de higiene, ya que nuestro viaje comenzaba sin mochilas, perdidas en los vuelos y con las primeras dificultades para entender el inglés de los nativos.  Nunca se nos olvidará el “Güa cala?” de la chica del aeropuerto para preguntarnos de qué color era nuestro equipaje extraviado, si bien, ahora es una mera anécdota

Tras algunas sensaciones negativas y bajo la presión de que no saber con certeza cuándo recuperaríamos los macutos, había que decidir con rapidez si permanecer en Windhoek unos días más o emprender la aventura sin equipaje, ya que al día siguiente nos esperaba a primera hora nuestro 4×4 para empezar nuestra ruta. Primer destino: Sesriem.

Sesriem (2 noches)

Al día siguiente,  sin dudarlo, emprendimos nuestro camino hacia el desierto rojo de Namibia, dentro del Namib Naukluft National Park, uno de los lugares más especiales en los que hemos puesto los pies. Nos esperaban 5 horas de viaje  para olvidamos del disgusto y  experimentar sensaciones geniales, como disfrutar de un cielo estrellado espectacular y montar por primera vez esa tienda de campaña en el techo que iba a ser nuestro hogar durante tantos días.

Desierto de Sesriem

Cerca del desierto, en dirección hacia el norte, merece la pena parar en Solitaire. Una gasolinera en medio de la nada rodeada de granjas y donde puedes degustar unos deliciosos pasteles caseros.  Un poco más adelante cruzarás el Trópico de Capricornio.

Solitaire en Namibia

Swakopmund (1 noches)

Esta localidad de la costa del Atlántico tiene un claro tinte de colonia alemana en sus construcciones, ya que la mayoría de la población tiene esta nacionalidad y son propietarios de muchos negocios o simplemente su lugar de vacaciones. Es interesante visitar sus dunas, justo antes de llegar, si bien, no son tan espectaculares como las de Sesriem, pero sí hacen que la ciudad tenga al amanecer una cierta neblina provocada por la arena y el viento.

Dunas de Swakpomund

Siguiendo la costa varios kilómetros hacia al norte, puedes adentrarte en el Skeleton Coast Park por una carretera  que discurre entre el desierto y el océano, con esqueletos de buques encallados, tormentas de arena y ausencia de conductores, que la convierten en una aventura demasiado atrevida. Por eso nos quedamos en Cape Cross,  donde se puede ver una de las colonias de leones marinos más numerosas, aproximadamente 100.000 ejemplares, aunque anteriormente  fuera más del doble. Al bajar del 4×4 lo primero que se percibe es un olor muy fuerte y la sensación de encontrarte en el medio de la nada.

Cape Cross Namibia

Brandberg (1 noche)

Abandonando la costa y adentrándose hacia el interior, en Damaraland se encuentra Brandberg, la montaña más alta de Namibia (2.573 metros). Su nombre en alemán significa montaña de fuego a causa del color rojizo que adquiere el granito cuando se pone el sol . Además, en la zona se pueden visitar una serie de pinturas rupestres, la más famosa es la White Lady.

Brandberg Namibia

Kamanjab (1 noche)

A una hora y media aproximadamente, se encuentra la pequeña localidad de Kamanjab, cerca de la que tienes la posibilidad de visitar un poblado Himba, con sus tradiciones, costumbres y una forma de vida muy diferente. El poblado se encuentra dentro de una granja, pero si quieres conocer los auténticos poblado que aún mantienen su estilo antiguo de vida, tienes que viajar hacia el norte, cerca de las Epupa Falls.

Poblado Himba en Namibia

Otjitotongwe Cheetah Farm (1 noche)

No puedes perderte la visita a esta granja para tener la oportunidad de estar muy cerca de un guepardo, incluso poderlo acariciar y a su vez escuchar un ronroneo inquietante, una sensación que por mucho que se cuente es imposible sentir a menos que seas el protagonista. Inolvidable. Además acompañaras a los dueños en su camioneta a dar de comer a los guepardos que mantienen en régimen de semilibertad con el fin de garantizar la supervivencia de esta especie.

Cheetahs en Namibia

Etosha National Park (3 noches)

Con mucha expectativa llegamos al Parque Natural de Etosha, uno de los más importantes de África, donde si tienes suerte es posible ver a los big five (elefante, rinoceronte, león, leopardo y búfalo). Puedes pagar un safari guiado o salir con tu 4×4 a hacerlo por ti mismo y disfrutar de África en estado puro, una de las mejores experiencias que puede tener un amante de la naturaleza. Aunque no vimos leones, tuvimos suerte y pudimos observar en directo como unos chacales se comían a un springbox mientras los buitres esperaban su turno. ¡¡Todo un espectáculo!!

Jirafas y cebas en Etosha National Park

Franja de Caprivi (2 noches)

Es una de las zonas más pobladas y pobres de Namibia, una franja de tierra entre Botswana, Angola y Zambia. En su momento fue una zona muy conflictiva y de elevadas revueltas debido a su situación geográfica, pero en la actualidad es un lugar más tranquilo. Casi 600 kilómetros siempre en línea recta, entre Rundu y la frontera con Botswana (Ngoma Bride), te permiten descubrir la vida alrededor de la carretera; poblados, escuelas, gente desplazándose por el asfalto transportando cubos de agua y otros enseres en la cabeza… También puedes visitar las Popa Falls o ver animales en la pequeña Mahango Game Reserve

Franja de Caprivi Namibia

BOTSWANA Y CATARATAS VICTORIA


fronteras áfrica

Parque Nacional Chobe- Savuti

Se trata del  segundo parque, en tamaño,  de Botswana, con 11.700 Km² de superficie y mantiene una gran variedad ecológica aunque destaca por una elevada abundancia de elefantes. El Parque se divide  en cuatro áreas diferenciadas: la del río Chobe entrada norte del parque y cercana a Kasane, la de la zona pantanosa de Savuti en el oeste, la del río Linyanti en el noroeste y la región interior seca y calurosa del interior.

Kasane (3 noches)

Una vez atravesada la frontera de Ngoma Bridge pisamos Botswana. La población de Kasane no tiene nada en especial pero es un punto de entrada hacia el  Chobe National ParkSi no  tienes tiempo para adentrarte y pernoctar dentro del parque, puedes hacer un safari por el río en barca para la observación de fauna.

Elefantes en Chobe National Park

Por su proximidad, la ciudad también es punto estratégico para cruzar a Zimbabwe y visitar las Victoria Falls en una excursión de un día, incluso también desde el lado de Zambia. Es un lugar de visita obligada, aunque demasiado turístico donde los precios se incrementen de una forma exagerada. Aun así,merece la pena cerrar los ojos y elegir alguna de las actividades que ofrecen: rafting en el río Zambeze, sobrevolar las cataratas en helicóptero, puenting, safari en elefante en incluso caminar con leones

Victoria Falls helicoptero

Savuti (1 noche)

La ruta empieza al lado del río Chobe donde puedes observar numerosas especias, sobre todo elefantes y búfalos que se aproximan a beber a la orilla. Nos esperaba un día duro, de pocos kilómetros pero casi ocho horas para recorrer  el parque  de norte a sur, hasta llegar al Savuti Campsite.  Comenzaban los días más difíciles y duros de conducción, ya que la arena y el barro  dificultan mucho la ruta  y en algunas ocasiones es fácil encontrarse coches atascados. Los campings de Bostwana no tienen nada que ver con los de Namíbia, ya que no están protegidos por vallas y los animales pueden pasearse en cualquier momento por delante de tu tienda.

Savuti National Park

Delta del Okawango

El Delta del Okawango es el delta más grande del mundo sin salida al mar, un oasis en la aridez del territorio del país. Las lluvias periódicas subtropicales procedente de las crecidas del río Cubango en Angola central, atraviesan Namibia  y finalmente entran en Botswana creando un laberinto de lagunas, islas y canales antes de desaparecer en las arenas del desierto del Kalahari.

Parque Nacional de Moremi (3 noches)

El Moremi National Park ocupa tan solo un tercio del total del delta. Durante  tres días estuvimos a la búsqueda de felinos, era nuestra última oportunidad y aunque había avistamientos  casi todos los días, que se escribían en una pizarra en la entrada del parque,  nosotros no tuvimos suerte. Una gran experiencia es destinar un día a visitar las aguas del delta montando en un Mokoro, la embarcación típica de la zona, empujada con un palo largo por un autóctono haciendo equilibrio desde la parte de atrás. Se puede estar extremadamente cerca de los peligrosos hipopótamos.

Mokoro en Delta del Okavango

Maun(1 noches)

Es una ciudad con mucha actividad y un punto de encuentro de viajeros que salen de Moremi o entran hacia los parques situados al norte, haciendo la ruta contraria. Cuenta con muy buenas infraestructuras para recoger a los visitantes y es ideal para la realización de excursiones y actividades, como sobrevolar el Delta del Okawango en avioneta.

Delta del Okavango

Ghanzi (1 noche)

La última experiencia del viaje fue en esta localidad, muy cercana al desierto del Kalahari. En el camping Ghanzi Trail Blazers puedes descansar y conocer el estilo de vida de los bosquimanos, así  como su cultura y sus joyas.

Bosquimanos del Kalahari

Windhoek (1 noche)

Regreso a la capital de Namibia y lamentablmente final del viaje.

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Cracovia judía: Kazimierz y Podgórze

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad polaca de Cracovia tenía una importante comunidad judía (más de 60.000 personas) que disfrutaba de su cultura, leyes y tradiciones, además de convivir sin problemas con la comunidad cristiana en el barrio de Kazimierz. Tras la invasión alemana de Polonia iniciada el 1 de septiembre de 1939, los nazis ocuparon la ciudad y sometieron a los judíos recluyéndolos en guetos, desterrándolos a los campos de concentración, cerrando por supuesto las sinagogas y con ello todos los vestigios de su cultura.

Kazimierz y Podgórze

El actual barrio judío, situado al sur de Stare Mesto (centro histórico) y cercano al castillo de Wawel, en un inicio era una ciudad totalmente independiente rodeada por el río Vístula. Fundada  en el siglo XIV por el rey Casimiro III, de ahí el origen del nombre de Kaziemierz, pasó a convertirse en un barrio más de la ciudad  en el siglo XVI, bajo el dominio de Austria, cuando se ampliaron los límites administrativos de Cracovia. Resulta curioso que hoy en día ya no existe ninguna separación entre este barrio y Stare Mesto, debido a que el curso del río fue modificado posteriormente.

Kazimierz

En la actualidad se trata de un barrio de mucho interés turístico y cultural, dividido en una parte cristiana (más al sur) y la parte judía (más al norte).  En la parte judía, se pueden visitar un total de siete  sinagogas; las dos más importantes son la Vieja Sinagoga (Stara Synagoga) y  la Sinagoga Remuh, ambas situadas en la calle Szeroka. Para visitar las sinagogas es necesario que los hombres se pongan la Kipá, típico gorro judío, si bien está incluido en el precio.

kipa judia

La Vieja Sinagoga, el templo judío más antiguo de Polonia, construida en el año 1500, fue saqueada por los nazis que la dejaron medio destruida. Gracias a su posterior restauración, hoy en día se puede seguir disfrutando de ella a modo  de museo de la cultura hebrea.

La Sinagoga Remuh es la única que actualmente presta servicios a la comunidad judía, dado que el resto están únicamente habilitadas para el turismo. Resulta muy interesante visitar también su cementerio que data del siglo XVI y es, junto con el de la ciudad de Praga, el más antiguo de Europa. Sus lápidas fueron también destrozadas durante la Segunda Guerra Mundial pero esto sirvió para que durante su posterior restauración se encontraran lápidas incluso renacentistas de gran interés.

Sinagoga Remuh Cracovia

Ya en la parte cristiana del barrio, se pueden visitar distintas iglesias, como la de Santa Catalina, que son claro ejemplo de la tradición católica de Cracovia. En la Plaza Wolnika, plaza del Mercado, se sitúa el antiguo ayuntamiento de Kazimierz donde hoy está el Museo Etnográfico. Al lado está la iglesia de Corpus Christi, la más longeva del barrio ya que data de 1340.

Iglesia Corpus Christi Cracovia

Fuera de Kaziemierz, al otro lado del río Vístula cruzando por el puente J. Piłsudski, se encuentra el barrio obrero de Podgórze, donde en 1941 los nazis establecieron el gueto judío  totalmente aislado de la ciudad. Hasta 15.000 judíos malvivieron en únicamente 30 calles, tocando aproximadamente a dos metros cuadrados por persona. Todavía hoy permanecen en pie las casas originales de las que se expulsó a los propietarios polacos para hacinar allí a la comunidad judía.

Gueto en Cracovia

El centro neurálgico del gueto era la Plac Zgody, irónicamente llamada entonces plaza de la paz, dónde todavía hoy se encuentra la farmacia Apteka pod Orlem, regentada por Tadusz Pnakiewicz, el único polaco al que se le permitió mantener un negocio en el interior del gueto. Era en esa misma plaza donde las fuerzas de las SS obligaban a los judíos a deshacerse de sus pertenencias antes de subir a los vagones de tren que les llevarían a los campos de concentración. También allí  lanzaban desde las ventanas los muebles y enseres de las casas que los nazis ocupaban y destrozaban. En su memoria, hoy en día la plaza ha pasado a llamarse la Plac Bohaterow Getta,  plaza de los Héroes del Gueto, y alberga 70 sillas vacías como recuerdo de lo que allí sucedió.

guetto Cracovia

Otro de los vestigios que quedan son los restos del muro que delimitaba los confines del gueto y que los nazis mandaron construir con forma de lápida para dejar bien claro a los judíos que les esperaba la muerte. Y así ocurrió, puesto que en 1943 el gueto fue liquidado con el traslado masivo de los judíos a los campos de concentración, como el de Plaszów, situado en la misma Cracovia o el de Auschwitz. Todos aquellos que no eran considerados útiles para trabajar fueron asesinados en la plaza.

muralla del guetto judio

No muy lejos de la muralla, en la calle Lipowa, se encuentra la antigua fábrica de Oscar Schindler que actualmente es un museo multimedia muy interesante sobre la ocupación nazi de Cracovia. La película de Spielberg, “La lista de Schindler”, basada en el libro de  consiguió recuperar del olvido la trágica historia de lo vivido por los judíos en estos barrios polacos durante la Segunda Guerra Mundial.

Si quieres conocer más de cerca la historia de Kazimierz y Podgórze durante esos años de horror, te recomendamos la lectura de el libro de Tadeus Pankiewicz “Farmacia en el Gueto de Cracovia” que cuenta de primera mano su experiencia como farmacéutico del gueto, su trato con los judíos que vivían allí recluidos y con los agentes de las SS. Otra lectura interesante es “El arca de Schlinder” de Thomas Keneally que ofrece ona perspectiva más amplia que la película que vino después.

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Diez motivos para ser ecoturista

Casi todo el mundo, hasta los más urbanitas, han disfrutado el turismo rural en alguna ocasión. ¿Quién no se ha ido de fin de semana a una casa rural para descansar? Volvemos como nuevos porque la naturaleza nos recarga las pilas, los manjares del pueblo nos sacian las penas estomacales, las actividades en el campo desconectan el cable que une nuestro cerebro con “eso” llamado estrés y contemplar un horizonte sin muros enfrente nos hace respirar buen rollo. Pero alguien ha pensado al volver a la ciudad ¿qué le hemos dado nosotros a cambio a la naturaleza?

Si quieres ser justo conviértete en ecoturista. Simplemente disfruta de la naturaleza a la vez que ayudas a su conservación. No tienes que hacer nada más ¿Cómo es posible? Muy fácil. Gracias a una iniciativa pionera en España que promueve la alianza entre alojamientos, empresas turísticas  y ONGS comprometidas con el medioambiente. Duerme en lugares con encanto,  monta en bici, pasea a caballo, visita parques naturales, degusta la gastronomía local y descubre la fauna. Una parte de lo que gastes en hacerlo irá destinada a proyectos de conservación y a promover el desarrollo local de los lugares que visitas.

Aquí tienes mis diez motivos para pasarte al ecoturismo:

1- Disfruta en familia:

Llévate a los más pequeños de ruta. Ellos se lo pasarán genial jugando a ser exploradores en una dehesa o buscando renacuajos en una charca, mientras aprenden de la mano de profesionales  el respeto por la naturaleza. Un buen ejemplo es esta familia que avista buitres con un catalejo en la Peña Amarilla, dentro del Geoparque  Villuercas en Cáceres, de la mano de GrusTours, especialistas en turismo sostenible en Extremadura.

turismo en familia en Geoparque de Villuercas

2- Desconecta en entornos vírgenes:

España tiene multitud de entornos naturales protegidos en los que merece la pena perderse, como el Parque Nacional de Monfragüe. Aunque recibe muchos turistas,  tiene rincones muy especiales que permanecen escondidos para la gran parte de los visitantes. El Salto del Corzo es la joya mejor guardada del parque y a la que ahora puedes llegar gracias a los expertos guías de Monfragüe Vivo.

Salto del Corzo en Monfragüe

3-Haz deporte en plena naturaleza en las Vías Verdes:

Ya sea en bici o a pie aprovecha los kilómetros que te ofrecen las vías verdes (antiguas vías de tren reconvertidas en senderos) para practicar deporte en parajes naturales sin ningún peligro. La Vía Verde de la Jara, entre Toledo y Extremadura, te ofrece además un lugar perfecto para reposar después de la ruta. En el apeadero de La Pizarrita, donde nunca llegó a parar ningún tren, puedes comer y dormir en auténticos vagones perfectamente habilitados.

Vía Verde de la Jara Estacion La Pizarrita

4- Contribuye a la conservación del medioambiente:

Tienes la oportunidad no solo de ayudar al medioambiente, sino de conocer de cerca cómo realizan su trabajo los profesionales que dedican su tiempo y conocimiento a ello. El mejor ejemplo es la visita al Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas que la Fundación Aquila tiene en Sevilleja de la Jara (Toledo). Allí recuperan aves heridas, enfermas, intoxicadas por plomo o electrocutadas, como el águila calzada de la foto que perdió un ala. Además luchan por que  el águila imperial, en peligro de extinción, continúe sobrevolando nuestros montes.

Recuperación de aves rapaces

5- Piérdete en pueblos pintorescos con historia:

Pasea por las callejuelas de los pueblos, pisa sus calles a veces empedradas, otras tan solo con arena, charla con los vecinos para empaparte de la cultura local, de sus tradiciones, deja que te enseñen el valor de cosas a las que no les dabas importancia. Y con suerte puedes recalar en un lugar como Guadalupe (Cáceres) donde contemplar sin prisa su majestuoso monasterio. Estas son las vistas desde el Parador del pueblo.

Monasterio de Guadalupe desde el Parador

6- Conoce personas extraordinarias:

Uno de los mejores regalos que te da viajar es descubrir personas increíbles que te reciben con los brazos abiertos, que te abrazan con sus historias, valientes, con los ojos rebosantes de pasión, que comparten lecciones de vida que ni siquiera son conscientes de poseer. Como Carmen, del Palacio Viejo de las Corchuelas a la que no te cansas de escuchar; o como Juan Manuel, capaz de darlo todo por conseguir un sueño.

Palacio Viejo de las Corchuelas

7- Rompe prejuicios y aprende de ellos:

Qué mala imagen ha tenido siempre la oveja negra. Practicando ecoturismo desterrarás prejuicios y verás con una mirada nueva lo que antes no querías ver. Aprende sobre la importancia tan vital de mantener nuestros ecosistemas y descubre que, con muy poco, puedes hacer mucho. La Fundación Global Nature con un paseo por su dehesa extremeña te enseñará todo eso y, además, lo bonitas que son las ovejas negras.

oveja negra

8- Avista aves:

 Las prisas de la ciudad siempre nos hacen ir mirando al suelo para ver dónde ponemos los pies. Sal al campo, levanta la vista y descubre todo lo que te estabas perdiendo: buitres, cigüeñas negras, águilas, halcones…  En el Parque de Monfragüe el cielo se viste todos los días de plumas. Jesús, de Iberian Nature, te ayuda a verlas de cerca y te enseña cientos de cosas.

Avistamiento de aves en Monfragüe

9- Degusta la gastronomía de kilómetro cero:

Está claro que a los españoles se nos gana por el estómago y que de los fogones de pueblo salen manjares increíbles. Pero si además sabemos que estamos consumiendo productos locales con los que ayudamos a la economía del lugar y que los alimentos son ecológicos y no transgénicos, seguro que la comida nos sienta mucho mejor. Porque estas criadillas de tierra son el mejor ejemplo y además estaban deliciosas.

criadillas de tierra

10- Redescubre el valor de las pequeñas cosas:

No hace falta explicar este motivo, ¿verdad?

pequeños detalles

Si he logrado convencerte de las ventajas que tiene para el medioambiente y para ti ser ecoturista o, al menos, he despertado tu curiosidad, entra en la web SoyEcoturista y descubre más.

 

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Mi ruta maya ideal

Abro el cajón de ilusiones con esperanza para deslizar dentro un nuevo destino: México.

Un país cuyas piedras milenarias, resguardas por la selva, parecen llamarme con insistencia para que vaya a descubrir sus leyendas, a descifrar sus enigmáticas inscripciones.

Me susurra también desde el otro lado del océano el rumor del agua que corre por todo el territorio sabiéndose protagonista, que seduce con azules imposibles, que dibuja cañones abriéndose paso entre las montañas; agua que acaricia la arena blanca de las playas intentando enamorar a las palmeras, que coquetea con las piedras saltando caprichosa en cascadas indomables y que se esconde a descansar bajo tierra en cavernas sagradas respirando por agujeros.

Hasta mí llega la fuerza de la lava salvaje de los volcanes de México, quiero ver como dominan el paisaje, como engañan a la nieve para que repose en sus cráteres y hasta les imagino rugir por dentro, como si sus entrañas de fuego se lamentaran por los sacrificios de antaño.

Fantaseo con subir por los escalones de una de sus pirámides, quizá con la ilusión de tocar el cielo con las manos, de descubrir entre las nubes una pareja de quetzales, de aguzar el oído para escuchar a las piedras musitando viejos ritos mayas. Y desde ahí arriba puede que incluso divise retazos del imperio ya pasado pero no enterrado.

México me evoca una orgía de sabores que seguro dejaría huella en mi paladar. Saciarse con tamales, enchiladas, cochinitas, moles, incluso atreverse con los chapulines. Una gastronomía osada, desbordante de colores, que destila aromas sugerentes, que emborracha por su intenso sabor.

Pero sobre todo, quiero viajar  a la tierra de mayas y aztecas para conocer a sus gentes a las que imagino sonrientes, fuertes, de carácter, llenos de vida y con rostros que reflejan su intenso pasado.  Ricos en vivencias y ricos en cultura; cultura que me encontraré en cada rincón de las ciudades y los pueblos de México, porque sus esquinas han de estar repletas de historia.

Y para que esta ilusión se convierta en realidad y más tarde en recuerdo, he trazado una ruta de 10 días con la ayuda del Maya Pass, en este caso el de 7 días, un pasaporte ideal para descubrir México que incluye los traslados de un destino a otro con la compañía de autobuses ADO que pone a disposición del viajero una amplia red de terminales. Así participo en el concurso que promueve All Pass Mexico para organizar un blogtrip con la ruta elegida.

Día 1 Ciudad de México

Legada a Ciudad de México. Visita indispensable al Zocalo, el centro histórico de la ciudad, una inmensa plaza, conocida también como la Plaza de la Constitución, coronada con la Catedral Metropolitana y salpicada de museos. Un lugar ideal para tomar el pulso a la ciudad, para contemplar sin prisas la vida actual de los mexicanos rodeados de su historia. Este enclave que nunca duerme es testigo de celebraciones, manifestaciones, eventos culturales, demostraciones de su rico folklore… No hay mejor modo de comenzar a zambullirse en el país que perderse en el ir y venir de la plaza.

Otra propuesta para aprovechar el día es acercarse al distrito de Coayacán, al barrio intelectual y artísitico de la ciudad, para visitar la casa museo donde residió la pintora Frida Kahlo, pareja del también pintor Diego Rivera. Te adentrarás en la vida trágica y poco convencional de uno de los iconos culturales mexicanos del siglo XX.

Día 2 Puebla-Cholula

Tomaremos un autobús muy temprano para llegar en un par de horas a Puebla y aprovechar el día. No puede faltar en mi ruta esta ciudad cuyo valle está custodiado por cuatro volcanes: el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, La Malinche y el Citlaltépetl. Un rápido paseo por la ciudad antes de poner rumbo a un pueblo mágico y no tan visitado Cholula, donde recaló el mismo Hernan Cortés.

Elijo este rincón porque aúna la fuerza de la naturaleza, vestigios arqueológicos, eco turismo de aventura, una gastronomía muy peculiar y ricas tradiciones que se ven en su folcklore, sus leyendas y sus festividades. Desde la explanada del Templo de la Virgen de los Remedios, por ejemplo, puedes disfrutar de las espectaculares vistas del volcán Popocatépetl. Si te animas, y la climatología lo permite, puedes sobrevolar este volcán en parapente. Imprescindible visitar la Gran Pirámide, la más grande del mundo en cuanto a su base, sus túneles y los yacimientos anexos. Antes de dormir, una buena cena para probar las Orejas de elefante, una gran tortilla rellena con frijoles en su interior y salsas y aderezada por fuera con queso y cebolla.

Esa misma noche cogeremos un autobús nocturno que  nos dejará temprano en nuestro siguiente destino.

Día 3  Chiapa de Corzo

Llegamos a la región de Chiapas vía Tuxtla Gutiérrez, capital de la región, para ir a la ciudad colonial de Chiapa de Corzo. Una jornada para disfrutar sin prisas de la belleza natural del Cañón del Sumidero, ubicado en un espectacular parque natural. El río Grijalva discurre entre paredes de más de 300 metros de alto. Un paseo por sus aguas nos dará oportunidad de fotografiar el paisaje, descubrir cascadas y avistar animales como monos y cocodrilos.

cañón del sumidero Chiapas

Haremos noche en la ciudad para descansar del largo viaje y seguir disfrutando  la zona.

Día 4 Chiapa de Corzo

Tras un buen descanso, podemos dedicar la mañana a pasear con calma por esta bella ciudad colonial, que fue la primera fundada por españoles en la región de Chiapas. Sus lugareños tienen gran habilidad para tallar la madera, una buena muestra son  las máscaras que lucen en la fiesta de los Parachicos. Otra opción es recorrer algunas de las múltiples cascadas que salpican la zona y disfrutar del azul especial de sus aguas.

A mediodía cogeremos un autobús rumbo a Palenque donde haremos noche.

Día 5 Palenque

Despertaremos en la importante ciudad de Palenque donde, después de la naturaleza de días anteriores, volveremos a reencontrarnos con la arqueología. Palenque tiene una importante y completa zona arqueológica que no podemos perdernos. Seguro que nos maravillaremos con El Palacio o el Templo de las Inscripciones.

Por la noche, es un buen momento para degustar la gastronomía típica de la región de Chiapas. No puedes perderte platos de origen  indígena como el shote con momo.

Día 6 Palenque

Para descansar y continuar disfrutando la zona no nos moveremos de Palenque que aún tiene mucho por descubrir como La cascada de Misol-ha demuestra la fuerza de la naturaleza con una preciosa caída de agua de 35 metro de altura.

Día 7 Campeche -Mérida

Por la mañana saldremos hacia Campeche donde podemos pasear por sus calles llenas de color y charlar con sus lugareños. Después de descansar y saborear la comida del lugar saldremos rumbo a Mérida donde llegaremos en un par de horas

Día 8 Chichen Itza

Chichen Itza

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Categorías: Cajón de ilusiones | 6 comentarios

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